Muchas cosas deberá cambiar la FIA para que el título de máxima categoría que ostenta la Fórmula 1 se condiga con lo que entregan en la pista. Esta vez la qualy en Monza, de cara a la 14ta fecha del Mundial de este domingo, quedó manchada por el retraso adrede de los pilotos para sacar los coches a pista en último momento. Así siete de los diez intervinientes en la parte final de la prueba no logró abrir la vuelta lanzada para discutirle la pole a Charles Leclerc.

El monegasco, quien dominó el sábado otra vez tras marcar el ritmo hace siete días en Bélgica, y el español Carlos Sainz (McLaren) fueron los únicos que cruzaron la meta con décimas de ventaja para luchar por un nuevo registro que finalmente ambos abortaron. Por detrás quedó el resto del pelotón, a excepción del finlandés Kimi Raikkonen, quien se accidentó a la mitad de la Q3.

Justamente tras la bandera roja y la remoción del Alfa Romeo, desde los boxes de Mercedes, Ferrari, Red Bull, Renault y McLaren apostaron por jugar un juego estratégico en vez de dedicarse en dejar correr a sus pilotos. Así, pese a tanta planificación y cálculo, la especulación pudo más. La búsqueda de la succión generó un tráfico inaceptable -al igual que en Fórmula 2 donde la FIA sancionó- que arruinó el cierre del sábado.

La falta de lucha en ese giro que quedó trunco entregó un imagen dantesca, con Leclerc aflojando al acelerador al igual que Sainz cuando al mirar por sus espejos encontraron solo el asfalto. De esta manera el crono de 1:19.307 del monegasco le permitió lograr su segunda pole en fila, en un 2019 donde se impuso en Bahrein, Austria, Bélgica y aquí en el templo de la velocidad que al menos hasta 2024 tendrá la F1.

Detrás de Leclerc se ubicaron las Flechas de Plata, luego de un fin de semana donde Mercedes siempre se mantuvo a la estela de la escudería local, y con tiempos casi calcados Lewis Hamilton y Valtteri Bottas partirán en segundo y tercer lugar, respectivamente.

La segunda fila de partida se completará con la otra Ferrari comandada por el alemán Sebastian Vettel. Renault se adueñó de la quinta y sexta colocación, con el australiano Daniel Ricciardo y el alemán Nico Hulkenberg. Detrás el español Carlos Sainz (McLaren), el tailandés Alexander Albon (Red Bull), el finlandés Kimi Raikkonen (Alfa Romeo) y el canadiense Lance Stroll (Racing Point) cerraron los diez primeros lugares.

Además la sesión tuvo la rápida baja de Max Verstappen, quien igualmente penalizaba por modificaciones en la planta motriz de su Red Bull. Tampoco fue feliz la qualy para el británico Lando Norris, quien ayer se las ingenió para meterse segundo en una difícil práctica 1 y este sábado no superó la segunda manga.

Por último el día de papelones entregó lo que pudo ser otra tragedia como en Spa, cuando la vía de escape asfaltada resultó en un accidente violento en F2 que le costó la vida al francés Antoine Hubert. Esta vez, en la antesala que propuso la F3, el piloto australiano Alexander Peroni salió de pista y pasó por encima del elemento disuasorio en la curva Parabólica, y como resultado su monoplaza voló por el aire y cayó en las defensas. Afortunadamente sólo sufrió contusiones.

Cuando ya era tarde la FIA decidió quitar esos elementos ante el temor de una repetición en lo queda del fin de semana. Insólitamente no es la primera vez que ocurre, y desde el organismo se centran en imprimirle ridículamente un riesgo mayor a los pilotos con un discurso proseguridad que no se refleja en pista. Horas después quedó en claro que la sanción sólo debe llegar para los que dictan órdenes y no arriesgan la vida tras un volante.