Con 21 años sobre la espalda Charles Leclerc logró un triunfo que será recordado en el templo de la velocidad, al servirle a Ferrari una victoria en casa luego de casi una década -desde el éxito de Fernando Alonso en 2010-, y tras soportar por 53 giros la presión de ambos monoplazas de Mercedes.

Esta vez lejos de la primera victoria en F1, firmada hace siete días en Spa, y que resultó opacada por la pérdida de un amigo como Antoine Hubert, el monegasco se lució de principio a fin para conquistar el doblete en una temporada negra para la escudería más representativa de Italia, y quizá del mundo entero.

Luego de aguantar al quíntuple campeón Lewis Hamilton en la salida, Leclerc aprovechó la potencia del motor de la Ferrari para no claudicar incluso con la activación del DRS en la Flecha de Plata. Poco importó que con el correr de los giros, y al montar la goma dura hasta el final, el británico se acercó por demás con la probada eficacia que tiene en Mercedes el compuesto medio.

Sin embargo el monegasco cerró la puerta y el rey de la categoría debió transitar por el pasto, en un movimiento que le costó a Leclerc un apercibimiento. Asimismo, en un día lleno de sanciones, la clave de la carrera transcurrió en dos hechos que acertadamente no tuvieron sanción de los comisarios: en la vuelta 36 Charles se pasó de largo y utilizó una escapatoria al volver a pista, y seis giros después fue Lewis quien terminó de entregarlo todo con un bloqueo y salida en la chicana de la curva 1.

Desde ese momento el finlandés Valtteri Bottas tomó la posta en la persecución al puntero pero no hubo caso alguno. Recién sobre el final el escandinavo se agigantó en los espejos de Leclerc pero su nuevo éxito en Fórmula 1 ya estaba en el bolsillo, confirmando un fin de semana dominado en su totalidad.

Así, mejorando prueba a prueba y tras quedar con la amargura a flor de piel en Bahrein y Austria, ahora Leclerc se quitó una pesada mochila con dos victorias brillantes en forma consecutiva. Incluso se dio el lujo de desbancar del cuarto lugar en la lucha por la corona a su compañero Sebastian Vettel, en una estadística donde Hamilton controla sin problemas su diferencia ante Bottas (284 a 221).

Hablando del piloto alemán las cosas no salieron como lo esperaba: un nuevo trompo evitable, y esta vez en un doble error que perjudicó a Lance Stroll con un toque, para culminar fuera de los puntos en 13° lugar. Incluso el canadiense en su regreso a pista perjudicó al francés Pierre Gasly, por lo que ambos fueron recargados.

Quienes sonrieron en Monza fueron los pilotos de Renault, el australiano Daniel Ricciardo y el alemán Nico Hulkenberg, y luego de la buena performance del sábado lograron aprovechar la buena qualy con el cuarto y quinto puesto final.

Más atrás el tailandés Alexander Albon se dio el gusto de arribar sexto y superar a su compañero holandés Max Verstappen, víctima de una complicada largada desde el fondo con toque incluido y la octava posición definitiva. En medio apareció el Racing Point del mexicano Sergio Pérez, tras los problemas mecánicos de ayer y el choque del viernes. Y para finalizar el italiano Antonio Giovinazzi (Alfa Romeo) y el británico Lando Norris (McLaren) se quedaron con las últimas unidades en disputa.

Singapur es la próxima parada, y en la noche asiática Leclerc buscará extender su momento de gloria. Sin dudas la Fórmula 1 suma un nuevo candidato dispuesto a calzarse algún día la ropa de candidato a la corona. Por lo pronto en este 2019 se dedicó a encaminar una temporada difícil de Ferrari y mojarle la oreja a los Mercedes, en un día de fiesta para los tifosi en el templo de la velocidad y por qué no en el mundo entero.