Lamentablemente la Argentina se quedó a las puertas de repetir el título de 1950. Luego de una enorme Copa del Mundo, donde se lograron todos los objetivos planteados, el plus de levantar el título no pudo ser posible por la inapelable actuación de España.

El seleccionado europeo, que sumó un nuevo lauro tras el Mundial 2006, cortó la circulación ofensiva del equipo de Sergio Hernández a tal punto que el goleador Luis Scola no pudo imponerse como lo había hecho a lo largo del torneo y apenas sumó ocho unidades, abriendo su cuenta personal en el tercer cuarto.

Con supremacía en pintura y un dominio aplastante de los rebote, con la conducción de Ricky Rubio -MVP del torneo y la final- y la efectividad desde el perímetro, España solventó un triunfo claro por veinte puntos en el score.

Desde el primer minuto el campeón logró una clara ventaja que sin embargo Argentina contrarrestó antes del descanso (43-31) para meterse en partido, anticipando una gran final. De cara al inicio del complemento el escenario se repitió y los ibéricos sacaron una luz de 21 puntos, que si bien El Alma logró achicar a 12 con intensidad ofensiva y presión alta, a la postre se mantuvo hasta el final del pleito.

En el campeón la tarea del quinteto fue sólida y se reflejó en un goleo fue repartido, donde Rubio terminó al tope de la planilla con 20 unidades. En la albiceleste se destacó el trabajo de Gabriel Deck, máximo goleador de la final con 24 unidades. Mientras tanto Nicolás Laprovittola sumó 17 y Facundo Campazzo, cercado por la defensa española, se las arregló para aportar 11.

Nada que reprochar para el seleccionado nacional, que de menos a más encaminó su actuación en el certamen al punto de discutir una corona que no estaba en los planes de nadie. Será importante mirar al futuro con optimismo, para que con esfuerzo y dedicación el básquet argentino pueda repetir más actuaciones como esta en China 2019. Hubo con qué en el pasado, siendo Scola el testimonio viviente, y hay material pensando en lo que vendrá.