Lo que pintaba para paliza histórica de Inglaterra se transformó en una respuesta impensada de Escocia, que sobre el cierre George Ford arruinó con su try que puso la paridad final en la catedral del rugby inglés.

El título que Gales confirmó con el éxito ante Irlanda le sacó presión al último duelo, donde la Rosa arribaba con chances de caer el Dragón. Como aquello no ocurrió el XV local se limitó a jugar por el honor un clásico añejo ante el Cardo, y así salió a arrojar en los minutos iniciales.

En una ráfaga Nowell, Curry, Launchbury y May llegaron al in goal. Con el pie sumó también Farrell y el juego pareció conducirse a una goleada sin atenuantes. No obstante una intercepción del capitán McInally terminó en try del visitante antes del epílogo. La conquista envalentonó al Cardo que respondió con la misma moneda en el complemento.

Por duplicado golpeó Graham, también lo hicieron el octavo Bradbury, el talentoso apertura Russell y el centro Jonhson, y los aciertos del propio Russell y de Laidlaw pusieron de cabeza al score y desataron la locura del público visitante. Asimismo cuando Eddie Jones quería desaparecer de la tierra apareció en escena Ford para quebrar y empatar el juego aunque sólo fuera por el honor.