Con un festival de ocho tries Inglaterra puso claras diferencias ante la Azzurra, que pese a sus correctas presentaciones parece cerrar otra edición del clásico torneo sin victorias en el bolsillo. Este sábado sufrió la contundencia y jerarquía de un rival que nunca le dio respiro en la Catedral.

Desde el comienzo mismo de las acciones la Rosa se posicionó en campo rival, haciendo uso del kick para meter presión y arrinconando al XV visitante. Ya desde los ocho minutos el cero en la chapa se quebró con un line-maul que culminó con el hooker Jamie George cayendo tras la línea de sentencia. No obstante, pese a la igualdad de Tommaso Allan, el vendaval inglés no se detuvo y las conquistas de Jonny May, Manu Tuilagui y Brad Shields dejaron el score 31-7 al final del primer tiempo.

Todo estaba definido en Twickenham de cara al complemento, pero tras una nueva conquista de Tuilagui, los de Eddie Jones se relajaron y permitieron la reacción de Italia con un try que firmó el centro Luca Morisi. Para el XV del irlandés Conor O’Shea fue sólo un oasis en medio del desierto ya que George Kruis, Dan Robson y Brad Shields, completando también su doblete, establecieron junto a las patadas de Owen Farrell y George Ford, el abultado 57-14 con el que la Rosa todavía puede soñar en arruinarle la fiesta al Dragón.