La bronca de Jaguares, repartida entre jugados y cuerpo técnico, da cuenta de un equipo que no se conforma pese a un traspié que podía ser esperable ante Highlanders por la rotación empleada paea preservar varias piezas claves en esta dura gira por Nueva Zelanda y Australia.

El fixture de este Super Rugby 2019 suponía una dura parada ante un diezmado conjunto que necesitaba la victoria como el agua. El equipo argentino comenzó en ventaja y pese a verse superado -recibiendo cuatro tries- logró meterse en partido y luchar hasta el cierre.

Con nueve cambios Jaguares mostró apellidos menos habituales dentro del XV. Uno de ellos, Sebastián Cancelliere, rindió al máximo en la parte inicial. Sobre 12 el wing abrió un hueco profundo para habilitar con el pie a Matías Moroni. Tute tuvo suerte en el pique y facturó en el in goal.

La respuesta de Highlanders llegó con el apertura Josh Ioane, quebrando a Tomás Lezana y ubicando a James Lentjes para vulnerar la defensa. El otro conductor del equipo, nada menos que Aaron Smith, jugó una espalda para Sio Tomkinson y el fullback Matt Faddes apareció en apoyo para la segunda conquista sobre la media hora inicial

El pasaje positivo para el local se extendió con un error de Emiliano Boffelli, quien cacheteó la salida posterior, la pelota se perdió en el piso y todo terminó con el try de Tomkinson para revertir el score. La estocada final llegó por el maul, donde el hooker Liam Coltman apoyó por cuarta vez.

El segundo tiempo se planteaba cuesta arriba desde lo anímico y físico por ello Quesada metió mano: Santiago Medrano, Agustín Creevy, Pablo Matera y Matías Orlando saltaron al campo. Luego lo harían Tomás Lavanini y Juan Pablo Zeiss. Apenas reanudado el juego Marcos Kremer repiqueteó y llegó al in goal luego de un penal rápido que jugó Felipe Ezcurra.

El efecto de las modificaciones fue tardío pero finalmente dieron sus frutos cuando Creevy quebró luego de una contra de Boffelli. La guinda viajó a la bandera y ahí apareció Ramiro Moyano para quedar a cinco en el marcador con el envío positivo del certero Joaquín Díaz Bonilla.

Todavía quedaban veinte minutos en el reloj pero desde allí aparecieron fallos del juez discutidos dentro y fuera de la cancha, restando energías para revertir la historia. Punto bonus con sabor a poco en Dunedin, en un complemento con una mala marca de siete penales, por eso la bronca para un equipo que con recambio jugó de igual a igual.