A los 34 años, el keniata Eliud Kipchoge logró lo que ningún atleta había conseguido en la carrera de distancia por excelencia. En Austria, el rey absoluto de la maratón bajó las dos horas de carrera pero la proeza no será homologada.

La marca de 1h59:40, firmada en el parque austríaco de Prater, quedará en la historia pero el récord mundial continúa siendo el registro de 2h01:39 que Kipchoge -derrotado una sola vez en un total de 12 pruebas- alcanzó el año pasado en la maratón de Berlín.

La prueba, denominada Ineos 1.59, contó con ayudas externas no permitidas por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). En total se utilizaron unas 41 liebres -prohibidas en maratón-, que además le cortaron la resistencia del viento. También un auto con cronómetro gigante le sirvió de referencia, y por último utilizó unas zapatillas especiales con una placa de carbono en la suela.

El ritmo que imprimió el keniata (con una media de 17 segundos por cada 100 metros, 2 minutos 50 segundos por kilómetro) bajó la anterior marca de 2h00:25 que Kipchoge hizo en el circuito de Monza, Italia, en el anterior desafío para bajar de las dos horas.