Este sábado volvieron a verse las caras Pumas y All Blacks, y la revancha de estos últimos se consumó para vengar el histórico triunfo albiceleste de hace dos semanas. Era difícil esperar otra victoria ante el mejor equipo del mundo, que saltó al césped (previo homenaje a Maradona) con una voracidad imposible de contener.

Desde el primer minuto Nueva Zelanda se plantó en campo rival y arrinconó al XV de Mario Ledesma, quien apeló al recambio por rotación y también obligado por lesiones como en el caso de Tomás Cubelli y Juan Imhoff.

Con este escenario los All Blacks se agrandaron en el juego, dominando desde las posiciones fijas (con una presión abrumadora en el scrum) y lanzando ataque tras ataque. A los 12′ Dan Coles puso el primer try luego de varias ocasiones desperdiciadas en los metros finales.

Del lado albiceleste las ocasiones en ataque fueron prácticamente nulas y cuando se visitó las 22 del rival los errores de manejo anularon cualquier posibilidad de descontar. De cara al complemento el score permitía soñar con alcanzar la remontada al igual que en el empate frente a Australia.

Sin embargo, tras una buena incursión en campo rival que finalizó en otra pérdida, los de negro volvieron a golpear a fondo: try de Ardie Savea. Acto seguido Ledesma entendió que la cosa estaba juzgada; metió mano y Santiago Carreras terminó actuando como apertura.

No obstante, desde esa posición el cordobés erró dos pases y Will Jordan aprovechó para marcar con comodidad su primer doblete. Con el tiempo cumplido, y dando una muestra de su apetito competitivo, el try de Patrick Tuipulotu redondeó la goleada.

Fue un duro revés por 38-0, consumado por la agobiante presión que ejerció un equipo de Nueva Zelanda lastimado en su ego como pocas veces. Enfrente, Argentina cargó con el peso de sentirse candidato al título soportando bajas y el desgaste de no haber tenido ritmo de competencia en 2020.

Desde 2016, ante Francia, que Los Pumas no se iban con las manos vacías de un test match. En siete días, ante Australia, buscarán revancha para cerrar por lo alto un gran torneo. Para la estadística solo una gran goleada podrá evitar un título que parece ser cosa juzgada en favor de su verdugo de hoy.