El automovilismo es espectáculo. Genera incertidumbre y expectación. Sobre todo en la Fórmula 1, donde reside lo mejor del deporte mundial. Sin embargo en el último tiempo esa faceta parecía algo perdida hasta hoy, donde Pierre Gasly dio el golpe en Monza para ganar el Gran Premio de Italia de 2020.

Partiendo desde el décimo lugar el piloto de AlphaTauri aprovechó la sucesión de hechos que se generaron con el abandono de Kevin Magnussen, primero, y con el fuerte impacto de Charles Leclerc, después, que en el giro 27 llevó a la detención de la carrera con bandera roja.

El quiebre de la carrera se dio cuando la presencia del Haas contiguo a la calle de boxes llevó al cierre de la misma. Mercedes, en un error demasiado inusual, aprovechó el safety car para cambiar los neumáticos en el W11 de Lewis Hamilton. Acto seguido Antonio Giovinazzi (Alfa Romeo) incurrió en el mismo error. Como resultado ambos penalizaron con un stop and go de 10 segundos.

Cuando se relanzó la prueba el campeón del mundo optó por cumplir la pena con celeridad y así cayó al fondo del pelotón. Gasly, en ese momento escolta tras las paradas, se encontró en cabeza y sacó a relucir su talento, alcanzando la victoria luego del podio que había firmado en Brasil 2019 y que significaba la redención mayor hasta hoy tras aquel paso en falso por Red Bull.

Por más de diez vueltas soportó la presencia de Carlos Sainz en el segundo lugar, ejemplo del buen rendimiento que McLaren volvió a demostrar y que se complementó con el cuarto lugar de Lando Norris. Giro a giro caía la ventaja del francés, hasta que apareció la salvadora bandera a cuadros cuando la renta era de solo cuatro décimas.

El triunfo de Gasly fue emocionante como pocos, y necesario a la vez: esta Fórmula 1 algo perdida en el claro dominio de Mercedes lo necesitaba imperiosamente. Para Francia fue un corte a la sequía que se extendía desde 1996 cuando Olivier Panis hacía celebrado en otra prueba memorable.

Para AlphaTauri fue el primer triunfo con esa denominación, luego de aquella victoria igual de impactante firmada por Sebastian Vettel en 2008, cuando la escuadra satélite de Red Bull, renombrada recién este año, se llamaba Toro Rosso. En la otra vereda se quedó McLaren, a las puertas de un triunfo esquivo desde Brasil 2012; además de no haber sido por Lance Stroll (Racing Point) hubieran puesto sus dos máquinas en el podio por primera vez desde 2014.

¿Qué pasó con Hamilton? El campeón del mundo ganó posiciones desde el fondo y acabó séptimo, sumando además el punto bonus de la vuelta rápida y saliendo indemne en la lucha por el título.

En quinto lugar se ubicó Valtteri Bottas, con el otro Mercedes tras hipotecar sus chances con una mala largada donde perdió cuatro posiciones. Por su parte los pilotos de Renault, el australiano Daniel Ricciardo y el francés Esteban Ocon se colocaron en sexto y octavo lugar respectivamente. Cerraron los puntos el ruso Daniil Kvyat (AlphaTauri) y el mexicano Sergio Pérez (Racing Point).

La decepción del domingo fue Max Verstappen: el neerlandés venía de una mala clasificación y nunca encontró el ritmo, y para colmo de males abandonó en el giro 31 por lo que perdió terreno con Hamilton. Además, no hubo recuperación posible para Ferrari, que sumó el choque de Leclerc y el rápido abandono de Vettel por un problema de frenos. Y por último Monza entregó la función despedida para la familia Williams, representada por Claire, en el paddock.

Hoy fue un domingo diferente para la Fórmula 1, con una emocionante redención de Gasly que sin dudas quedará en la memoria colectiva. Para los fanáticos las emociones esperan nuevamente el próximo fin de semana, cuando se dispute en Mugello, Italia, el Gran Premio de la Toscana.