Tras 80 minutos perfectos de Gales el XV de Warren Gatland se llevó el trofeo del Seis Naciones sin atenuantes. Irlanda no pudo hacer nada para detener a su rival, en una noche negra donde los de verde cometieron un error tras otro.

Desde el empuje del pack de forwards, el picante de sus backs y un amor propio que lo llevó a superar duros escollos durante todo el torneo, Gales configuró un gran certamen que cerró con la corona y el Grand Slam luego del éxito de este sábado ante su gente. La defensa que plantó el Dragón fue inquebrantable para la visita hasta la última jugada.

En un choque entre el segundo y el tercero del ranking mundial el equipo de Joe Schmidt no pudo hacerse fuerte desde el line, su plataforma predilecta, cometió errores de manejo e imprecisiones inusuales y se cansó de chocar sin sentido ante un equipo que nunca se alejó de la prolijidad defensiva que suele tener.

Con este panorama no resultó difícil para Gales estirar lentamente la brecha en el score. Rápidamente golpeó Hadleigh Parkes, luego de un sombrero de Anscombe. El propio diez se hizo cargo de cada envío, pese a la presencia de Dan Biggar en cancha por el lesionado George North, y no falló cada vez que enfrentó los palos.

En el segundo tiempo el local achicó espacios, se resguardó y aguantó el empuje final de un rival dolido en su honor de entregar la copa de esta forma. Pero el corazón de Gales pudo más y recién en la última Jordan Larmour logró visitar el ingoal para poner el 25-7 final que entregó la chapa del Principality Stadium de Cardiff. A festejar campeón, que bien merecido lo tiene.