El hockey sobre césped y el rol de la mujer argentina en los deportes no sería el mismo sin el liderazgo de una Leona que supo comandar a una generación dorada y convertirse en la mejor jugadora de toda la historia. Hablar de Luciana Aymar es referirse a un ícono. Una deportista que a base de talento y esfuerzo a dejado una huella imborrable en su disciplina, como así también en el deporte argentino. Hoy Lucha celebra sus 40 años de vida y en Gol de Vestuario repasamos un poco de su exitosa carrera que la llevó a ser la Leona de todos.

En el club donde dio sus primeros pasos.

Su historia comienza en el tradicional barrio Fisherton de la ciudad de Rosario, donde Luciana empezó a enamorarse del hockey a la tierna edad de siete años. El club homónimo la acogió, junto con sus virtudes y la hiperactividad de la que ella misma se jacta de haber tenido. A los 13, empezó a jugar en el Jockey Club, de la misma ciudad. 

El seleccionado femenino de hockey la adoptó desde muy joven en un vínculo del que nunca se despegaría. Su primera alegría con la Albiceleste llegó en 1997, con el oro en el Campeonato Panamericano Junior en Chile y alcanzando el bronce en el Mundial disputado en Corea. 

Al año siguiente, Lucha emigró con tan sólo 21 años hacia Alemania. Fue en el Rot-Weiss Köln donde se consagró campeona de la liga teutona. Pero su lugar estaba en Argentina y su corazón en Las Leonas, siempre lo tuvo claro. Sobretodo, luego de hacerse con el oro Panamericano en Winnipeg en el ’99.

El capítulo de su primer Juego Olímpico es una historia de un sueño imposible, alcanzado. Las Leonas, sin ser favoritas, se metieron en la final, derrotando a las holandesas, las chinas y las neozelandesas en el camino. La derrota en la final ante Australia no marcaba un cierre, sino un comienzo extraordinario.

El plantel que empezó a construir la historia de Las Leonas, en el cual Lucha sería la clave.

Desde Sydney 2000 en adelante, el chip cambió. El grupo de las Aymar, Aicega y Margalot se mentalizó para estar siempre en el máximo nivel de exigencia. Dos años después, en Perth, Australia, Las Leonas rugieron de verdad. Esas chicas que se entrenaban con su propia ropa, su propio bolso y que incluso debían llevar sus botellas de agua a cada práctica, se coronaron campeonas del mundo tras vencer agónicamente en los penales a Holanda por 4-3. Aymar fue elegida como la jugadora del torneo, su brillo cada vez era más fuerte e innegable.

El apego de Luciana a nuestro país y a la camiseta fue tal que rechazó una oferta para quedarse jugando en España. Eligió a Quilmes y luego a GEBA para continuar de cerca con los entrenamientos del seleccionado que amaba.

En 2008, ya con los bronces en Atenas y Pekín, y habiendo sido elegida cincos veces como la Mejor Jugadora del Mundo, la Federación Internacional de Hockey (FIH) -la misma que otorga este premio- la consagró como “Leyenda del Hockey”. 

Cómo si fuera la primera vez. / Foto: Getty Images.

Pero ella tenía resto para un poco más. Con la capitanía del seleccionado, la número 8 volvió a brillar como ninguna en el Mundial 2010 que se disputó en su casa, Rosario. Las Leonas, en el Estadio Mundialista, ahora renombrado “Luciana Aymar”, supieron derrotar a las rivales holandesas de siempre en un 3-1 que fue épico. Sueño cumplido para ella, que se consagraba a la vista de todos nosotros, rendidos a su juego magnífico y a su formidable talento. 

Lucha ya era un símbolo del deporte nacional, del liderazgo y profesionalismo, valores que la valieron para ser la abanderada argentina en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Nuestro país no sólo contaba con una gran jugadora de hockey sobre césped, sino que contaba con la mejor de todas. En tierra británica, Las Leonas buscaban alcanzar por fin el oro tan soñado. Tras vencer a las locales en las semifinales, las esperaban las holandesas en la final olímpica, pero el oro fue nuevamente para las anaranjadas y Luciana se quedó con esa pequeña espina en su glorioso palmarés.

El último rugido de esta Leona fue en el Champions Trophy de 2014. En Mendoza, Luciana nos mostró sus últimas jugadas en este deporte, cargándose por goleada a las chinas en cuartos de final (7-2), tomando revancha ante Holanda en semis (2-1) y superando en la final a Australia por penales (1-1 y 3-1).

Por sus cuatro medallas olímpicas, por sus dos Copas del Mundo, sus tres oros panamericanos, sus seis Champions Trophy, por haber sido elegida ocho veces como la mejor del mundo. Por sus ganas, por su juego, por ser argentina y por ser la Leona más leona, Luciana Aymar se convirtió en una de las deportistas nacionales más importantes de este siglo, y en la mejor es la historia del hockey mundial.