La novena Copa del Mundo de rugby está a un paso de conocer a su campeón, luego de configurarse esta mañana el duelo del próximo sábado entre Inglaterra y Sudáfrica, que hoy venció en forma ajustada a Gales.

Los 80 minutos de juego en Yokohama no estuvieron a la altura de la decisiva instancia. El juego con el pie ganó protagonismo, y ambos jugaron a esperar el error del rival. Finalmente el roce de los Boks se impuso ante el XV europeo, que lejos de intentar abrir el campo y apostar por el ataque terminó cayendo en el golpe por golpe.

Recién en el complemento se registraron dos conquistas, cuando el centro Damian de Allende logró poner al frente a Sudáfrica, tras quebrar la marca del apertura Dan Biggar; y minutos después respondió Gales con el escurridizo wing Josh Adams, castigando en la bandera tras una docena de fases con los forwards.

En ese panorama, y pese a malas decisiones y yerros en la recepción, los Boks tuvieron un plus en el efectivo Handré Pollard. El apertura definió el pleito con un envío a cinco del cierre, demostrando su temple con una patada que envió a los suyos a otra final.

Para Gales quedó el sabor amargo de otra semi que se escapa y que le impide al Hemisferio Norte poner por primera vez a dos equipos en la búsqueda de la copa William Webb Ellis. En seis días, Inglaterra (campeón en 2003) y Sudáfrica (vencedor en 1995 y 2007, la última ante la Rosa) serán quienes diriman al nuevo monarca del mundo ovalado.