Con un control casi absoluto, que edificó desde el salto a la punta en los tramos finales del viernes, Ott Tänak, logró vencer a los resbaladizos caminos británicos para abrir una brecha importante de cara a las citas en España y Australia.

Un renta de 10,9 segundos separó al vencedor de su escolta, el belga Thierry Neuville, quien pese a sus esfuerzos por recortarle se mantiene en el tercer lugar en la lucha por la corona a 41 unidades. Por su parte el hexacampeón, Sebastien Ogier, cerró el podio pero ahora tendrá que remontar 28 puntos si quiere seguir siendo monarca en el WRC. Asimismo entre los constructores Hyundai todavía supera por ocho a Toyota.

Esta vez el medio mecánico no fallo y demostró que cuando el Yaris está en condiciones (pese a la zozobra que le recordó a Tänak fantasmas del pasado) el estonio es sin dudas el hombre a batir. Desde lo mental y lo deportivo, el líder en Toyota está hoy por hoy en un nivel superlativo.

En Gales la dupla que compone con Martin Järveoja se impuso por sexta vez en el año y duodécima desde aquella primera consagración en 2017, cuando se produjo su desembarco en la casa jaonesa. Además ya superar las 200 victorias en etapas. Números que hablan por sí solos.

De cara al resto de la grilla en esta difícil prueba sobre caminos galeses, el británico Kris Meeke culminó cuarto con el Yaris luego de ser puntero hasta la octava etapa. Lo siguió el local Elfyn Evans (M-Sport), ganador aquí en 2017, y que en franca remontada desde ayer logró superar al noruego Andreas Mikkelsen, sexto con el segundo i20 del clasificador. Por último el sueco Pontus Tidemand fue séptimo y el irlandés Craig Breen, luego de un espectacular vuelco ayer, cerró las posiciones del WRC.

Mientras tanto la cita, que despidió al excampeón Peter Solberg, entregó dos nuevos monarcas en las categorías menores: en WRC2 Pro festejó el finlandés Kalle Rovanpera y en el Junior WRC la conquista fue para el español Jan Solans.