El complejo asfalto monegasco aportó a partir del jueves el tradicional escenario de apertura para la temporada del WRC. Una vez más el galo Sebastien Ogier, ahora en la renovada estructura de Toyota, marcó el ritmo en caminos que conoce como pocos.

El control exhibido por el Yaris de la casa nipona fue casi total y absoluto, ya que sobre las seis etapas disputadas hoy Ogier, y el británico Elfyn Evans, se impusieron en cinco de ellas con 2 y 3 victorias de scratch en forma respectiva. La efectividad fue tal que solamente Thierry Neuville (Hyundai) logró darles caza.

El belga, que este año reparte su poder en la casa surcoreana con Ott Tänak, mientras que Sebastien Loeb y Dani Sordo alternarán algunas fechas, cerró el día con una victoria para recordar y colocarse a 6,4 segundos de la cima.

Fuera de ritmo aparecen más atrás Loeb, a 1:06,9, el finlandés Esapekka Lappi, perdiendo 1m57,2s en una pobre producción de M-Sport, su compatriota Kalle Rovanperä, a 2m19,2, y el japonés Takamoto Katsuta, a más de cinco minutos con los últimos Yaris alineados.

Por su parte, el campeón del mundo sufrió un duro accidente a casi 180 km/h que afortunadamente no dejó heridos. En uno de los tramos matutinos el estonio se fue de pista e impactó duramente con el terreno, dando varios tumbos y vuelcos. No obstante, sólo hubo que lamentar el destrozo del medio mecánico en un comienzo esquivo con el i20.

Mañana los caminos del Principado ofrecerán un total de cuatro tramos para culminar con igual cantidad el domingo para alcanzar las 16 etapas y cerrar la clásica fecha de apertura del WRC.