Tigre tenía todo para ganar su partido en Nuñez, aunque afrontaba la difícil situación de no depender de sí mismo. Con el oído en Paraná, Córdoba y San Juan, conjunto de Victoria llegaba al Monumental apoyado en su buen juego, pero con los nervios lógicos de jugarse la permanencia. Las cosas empezaron bastante cuesta arriba con el gol de Robert Rojas de cabeza, pero luego fue el propio paraguayo quien combinó un error con Germán Lux y le permitió al visitante llegar al empate.

Marcelo Gallardo había planteado un once inicial muy alternativo, que siguió nutriéndose de jóvenes variantes con los cambios a lo largo de los 90 minutos de juego. Tal es así que terminó jugando con ocho futbolistas surgidos de la cantera millonaria, de los cuales seis ostentaban 20 años o menos. Ese fue el panorama para River, que vio cómo el partido se le escapaba cuando los de Gorosito dieron vuelta el marcador. Sin embargo, aparecería el debutante Hernán López Muñoz para igualar las cosas y ponerle aún más incertidumbre a una jornada para el infarto.

Pero el Matador siguió yendo, desarticulado y con más empuje que fútbol. Así fue como capitalizó cada uno de los errores de Germán Lux bajo los tres palos y logró imponerse por 3-2 en el Estadio Monumental. La tarea estaba hecha, pero las noticias que llegaban desde Paraná no eran alentadoras. Los goles de Janson, Morales y Cavallaro no fueron suficientes, tampoco esa gran campaña que lo hubiera clasificado a la Copa Sudamericana. Los promedios y el triunfo de Patronato condenaron al equipo de Victoria, que deberá afrontar la próxima temporada en la B Nacional.