José María Aguilar fue presidente de River durante dos mandatos (2001 al 2009). En su cuarto año como máximo dirigente del Millonario, sucedió una situación particular entre dos jugadores del plantel de aquel entonces: Eduardo Tuzzio y Horacio Ameli. El primero de los mencionados, le pidió la palabra a Leonardo Astrada (entrenador de River), y les confesó al resto del plantel que Ameli mantenía una relación sentimental con su mujer.

“Fue una situación muy perturbadora hacia adentro y de repercusiones incalculables hacia afuera. Una revelación de esta naturaleza abre puertas insondables, una Caja de Pandora. La infidelidad, escenificada en el principal equipo de la Argentina, despierta una curiosidad y sensibilidad insuperables”, comenzó Aguilar en diálogo con el diario La Nación.

Respecto de las decisiones que se tomaron, explicó: “La postura más estricta y principista implicaba separar a ambos futbolistas para evitar los ruidos consecuentes, pese a que nadie podía asegurar que esos mismos ruidos no provocaran divisiones en un equipo que estaba en plena competencia. La permanencia de ambos era una prueba de liderazgo muy severa para el cuerpo técnico y los dirigentes, y un mensaje muy claro en cuanto a las reglas a seguir. Optamos por la segunda opción, la de que los dos permanecieran en el plantel. Le dimos prioridad al aspecto deportivo”, detalló.

Además, recordó: “En todo el club se generó una situación muy desagradable, cambió la fisonomía y el ambiente que se respiraba. Fue algo de muy alto impacto. Hubo más rebote fuera de las canchas que dentro. Y eso que todavía no estaban en auge las redes sociales. Con Twitter, Instagram y demás plataformas, el infierno se hubiera potenciado. Sin redes sociales fue un infierno, con ellas se habría transformado en el infierno de Dante. La farandulización le hace mucho daño al fútbol. Ese semestre pudo haber sido muy distinto sin esta bomba que nadie veía venir”, resaltó sobre la situación que se vivió en 2005.

Por otra parte, confesó lo que provocó el episodio en la participación de la Copa Libertadores 2005: “Nos eliminó un equipazo, que luego fue el campeón. El partido de visitante por poco no se suspende por el escándalo que provocó la policía, que reprimió de una manera terrible. Igual, River podría haber ganado y ahí sí creo que tuvo influencia esta cuestión de Ameli y Tuzzio. Había un acumulado desde que se destapó el caso y el hartazgo empezaba a correr. Con el diario del lunes se puede decir que no adoptamos la decisión correcta. Pero con la otra opción, la de marginar a uno o a los dos, nadie puede asegurar que hubiésemos sido campeones”, comentó el exdirigente del Millonario.

Para finalizar, Aguilar dio su postura sobre todo lo que sucedió entre Ameli y Tuzzio: “Seguramente en el plantel se formó un grupo amelista y otro tuzzista, pero no al límite de causar una grave división. Sí, por el curso que tomaron los hechos y el tratamiento público y mediático que se le dio, Tuzio quedó como el bueno y Ameli como el malo. Honestamente, a estas alturas de las circunstancias, no estoy tan seguro de que fuera así. Para Ameli significó el final de su carrera, prácticamente. Fue el más perjudicado, yo me quedé mal por eso. Tuzzio fue egoísta, ocupó el papel de víctima, lo cual le dio el apoyo de gran parte del plantel”, sentenció.