En la semana, Maximiliano Meza firmó su contrato con Independiente y debutó en el equipo de Avellaneda en el empate frente al Chapecoense por la Copa Sudamericana. Esta trasferencia provocó que el entrenador de Gimnasia de la Plata, Gustavo Alfaro, pensara en dejar el cargo. “Honestamente pensé en irme. Cada uno tiene sus razones y es preso de sus palabras. Me banqué un comunicado por una interpretación de lo que dije”, confesó el técnico en conferencia de prensa, e indicó: “Estuve muy caliente porque interrumpía un largo proceso de trabajo, porque me costó armar el plantel y convencer a los jugadores”.

El entrenador aceptó que comprende la situación económica que atraviesa el club, pero señaló que esta venta los afecta deportivamente: “Entiendo que el presidente no podía tener un club parado, pero en lo deportivo nos afecta, perdimos a un jugador que desequilibraba, colaboraba en ataque y defensa”, y continuó: “Voy a seguir hasta que la Comisión Directiva lo decida, pero el daño deportivo ya está hecho. A mí no me tienen que dar explicaciones de cómo se maneja el club. Tenía un plantel para pelear los primeros ocho lugares. De los primeros puestos me lo bajaron a mitad de tabla”.

Luego de confirmar su continuidad en el puesto de director técnico, Alfaro contó qué fue lo que lo llevó a tomar esta decisión: “Me convenció la relación que tengo con los jugadores y lo que me costó llegar a Gimnasia, el afecto y el apoyo que me demostró la gente y mas allá de las eventualidades el compromiso que tengo de tratar de ponerlo a Gimnasia entre los mejores, pienso que el futuro quizás sea mejor que el presente”.