En tres años que vistió la camiseta de Boca, Darío Benedetto se convirtió en el mejor 9 que tuvo el club desde la salida de Martín Palermo. En total, el actual delantero de Olympique de Marsella, disputó 76 partidos y anotó 45 tantos, un promedio de 0,59 y un grito cada 118 minutos jugados.

Desde Francia, el Pipa dialogó con el programa televisivo Podemos Hablar y fue consultado por su posible retorno al Xeneize: “Es lo que más deseo en la vida, obviamente pueden pasar un montón de cosas”, remarcó.

Luego, Nicolás Vázquez (actor y reconocido hincha de River) le consultó al delantero sobre la final de la Copa Libertadores 2018 y el Pipa explicó: “Como jugador de fútbol obviamente fue muy fuerte, no recuerdo bien otro momento feo, salvo cuando me lesioné, pero obviamente fue un golpe duirísimo como jugador, porque es el rival eterno de toda la vida, el clásico, y ninguna cosa se puede comparar con un Boca-River. Dolió muchísimo pero somos profesionales y automáticamente hay que dar vuelta la página para lo que sigue. Si no, te cuesta todo el doble. Terminamos de perder esa final y a los tres meses jugamos una final de Supercopa y por suerte pudimos salir campeones, y eso para un jugador es una alegría enorme después de haber perdido. Pero tenemos que saber sobrellevar ese tipo de situaciones”, resaltó.

Además, habló la chance de volver a vestir la camiseta de la Selección Argentina: “Cuando empezás a ser jugador de fútbol, lo primero que querés hacer es debutar en Primera, después mantenerte, jugar en el equipo del que sos hincha, y el sueño de todo jugador es ese, jugar un Mundial, agradezco a la vida haber podido estar en unas Eliminatorias. Pasó después lo de la rodilla, que fue en mi carrera el golpe más duro que podía recibir. Era tenido en cuenta por (Jorge) Sampaoli y (Sebastián) Beccacece, estaba dentro de los posibles, que éramos pocos. Me pasa un mes o dos meses antes lo de la rodilla, empecé a llorar porque estaba en mi mejor momento y me pasó esto. Dimos vuelta la página y enseguida empecé a pensar en la recuperación”, manifestó el Pipa.

Por último, recordó sobre la vez que quedó detenido en Brasil: “Fue por un problema que hubo dentro de la cancha en el partido de Arsenal y Atlético Mineiro, que perdimos como 5 a 2. Ya en el entretiempo hubo quilombo entre Campestrini y uno que estaba a cargo de la seguridad de Ronaldinho, pero cuando terminó el partido Damián Pérez, que es un amigo, le fue a reclamar al árbitro y los policías le pegaron un palazo en el estómago. Cuando entramos al vestuario todo empeoró porque yo les tiré una silla y le corté una ceja a un policía. Perdimos el vuelo de vuelta y nos hicieron una causa, con la advertencia de que si teníamos algún problema en Brasil durante los próximos 5 años nos iban a meter presos”, contó el delantero.