En la asamblea extraordinaria de AFA del día de ayer, se decidió que ambos equipos se medirán el 28 de enero, en Mar del Plata, y para definir quien de los dos ingresará en la próxima Copa Libertadores. Posturas encontradas de los dirigentes.

Tras varias idas y venidas, se decidió que el Xeneize y los de Liniers deberán dirimir entre ellos quien se queda con uno de los cupos vacantes a la próxima edición de la Copa Libertadores de América, tal como había anticipado Luis Segura, presidente de la entidad con sede en la calle Viamonte. Tras la sesión acalorada del día martes en AFA, ayer el Comité Ejecutivo decidió que Mar del Plata será la sede del cruce, el día 28 de enero.

El vacío legal reinante en el reglamento dio lugar a la confusión, la cual parece que no quedó del todo dilucidada pese a tener una resolución final. La normativa establece que el equipo con más puntos clasifica a la Libertadores, sin embargo Boca y Vélez finalizaron empatados.

Aquí surgen las posturas de unos y otros. El conjunto de La Ribera se basó en que el artículo 111 del reglamento general indica que debe jugarse “un partido desempate en igualdad de posiciones”. Por su parte, la directiva encabezada por Raúl Gámez argumentó a través del artículo 112, el que establece que “se clasificará a la Copa Libertadores el que registre una mejor diferencia de gol”.

Asimismo, el duelo se tornó más vital aún para Vélez, ya que Boca estará clasificado incluso perdiendo el partido, aunque eso lo obligará a jugar un repechaje para acceder a la zona de grupos (segunda fase). Por su parte, si la V azulada cae, Estudiantes se quedará con su lugar, al ser el equipo argentino mejor clasificado en la última Copa Sudamericana (al estar River ya estaba clasificado a la Libertadores).

La entidad de Liniers protestó la resolución e incluso llegó a amenazar con no disputar el partido, algo que si decide hacer le provocaría una fuerte sanción de la Conmebol.

Foto: Clarín