La llegada de Cecilio Domínguez a Independiente quedó en la historia. A comienzos de 2019, la dirigencia realizó la compra más cara de la historia del club: pagó alrededor de seis millones de dólares por el 75% del pase del paraguayo. Tras varios cambios de entrenadores, el delantero no se consolidó como titular y se fue de la institución durante este mercado de pases. Además, su salida tuvo diferentes conflictos con la dirigencia del Rojo.

“Cualquier lugar es mejor que Independiente. Más allá de la gente, que tiene toda la razón de opinar, silbar y apoyar, lo de la dirigencia fue lamentable desde que llegué hasta que me fui. Nunca tuve trato con ellos, no estuvieron con los jugadores y faltaron a la palabra. No le cumplieron a nadie”, aseguró en diálogo con ESPN.

En su estadía en Independiente, Domínguez disputó 42 partidos y anotó ocho goles. “Lo mío fue malo, soy consciente de eso. Dejé mucho que desear, también todo el equipo. Si no ganamos los partidos fue por algo y eso se vio a la luz”, aclaró. “Cuando llegué me hice muy amigo de (Fernando) Gaibor, a quien le pasó algo similar. Yo estaba emocionado, a mí me encantaba sentir esa presión porque era una responsabilidad linda. Pero pasaron muchas cosas que no me dieron confianza ni apoyo. No nos pagaban, pero nosotros no decíamos nada, lo dejábamos pasar y todo se sumaba”, resaltó.

Consultado por la derrota ante Racing con dos hombres menos (en la última Superliga), confesó: “No nos queríamos cruzar con nadie porque nos puteaban, nos decían de todo. Fue muy difícil y doloroso. Sentíamos muchísima vergüenza. Ellos jugaron un partido excelente y nosotros no hicimos nada. A partir de ahí, todo fue peor”.

“Me encantaría jugar en Boca. Cuando estuve en Cerro Porteño y jugamos la Copa Libertadores contra ellos, mi nombra sonaba todos los años. Boca, con todo respeto a la gente de Independiente, es un equipo muy grande y cualquiera quiere jugar ahí. Román (Riquelme) no me llamó personalmente, ojalá lo haga. Ahora ya no sé porque tengo todo firmado, pero si en su momento si me llamaba, no dudaba”, admitió el delantero.

Por último, dio su postura sobre la situación que atraviesan los hermanos Romero en San Lorenzo: “Yo no sé lo que vivieron ni cómo están. Creo que no están tan bien, pero juegan muy bien. Yo los conozco de la selección y la verdad que son excelentes personas. Ángel no es mal intencionado, jamás lo fue. No tienen maldad en ningún sentido. Cuando se calientan, no reaccionan como supuestamente dicen”, concluyó.