El reloj apenas cobraba vida tras el pitazo inicial y no pasaron ni diez segundos que Carlos Tévez le entró duramente a Tomás Pochettino. Rápidamente, la atención se posó sobre Germán Delfino, que debía decidir la sanción a semejante patada con la pelota lejos de la jugada. Con una tarjeta amarilla intentó solucionar la polémica, pero las imágenes se viralizaron y pedían mayor crudeza del árbitro.

“Claramente era para expulsión”, explicó dos días después sobre aquel fatídico instante tan comentado. “Que sean duros conmigo porque digan que no lo cobré, pero no porque piensen que no lo quise cobrar. No lo vi”, agregó en una charla con ESPN F90.

Entre otras razones, adjudicó su resolución a la falta de tecnología para repasar la infracción: “Con VAR era roja. Si veía bien la acción tendría que haber expulsado a Carlos y Talleres hubiera jugado todo el partido con uno más, que en este fútbol tan competitivo es una gran ventaja”.