La violencia es un mal que no cesa en nuestro fútbol y lamentablemente cada vez se encuentra más arraigada. Sin embargo, más allá del nivel del hostigamiento que alguien pueda recibir en pos del exacerbado folclore del fútbol, nunca será una solución actuar frente al mismo con idéntica respuesta. Eso fue lo que hicieron los dirigentes de River al llegar a la Bombonera, el domingo pasado, y por ello Rodolfo D’Onofrio hizo saber su desacuerdo.

En la previa a la última edición del Superclásico, y tras ser recibidos con insultos a su llegada, los dirigentes del Millonario que se hicieron presentes en el estadio boquense se taparon la nariz al descender del vehículo que los trasladó a la cancha, en una escena que recordó el gesto que Ángel Labruna llevaba a cabo en la década del 70.

“Está mal que nos agredan y está mal la reacción. Ya hablé con los dirigentes y les dije que lo que hicieron estuvo mal. Tampoco generó una hecatombe”, remarcó D’Onofrio, quien a su vez confirmó que su hijo Rodolfo se encontraba entre los presentes.

Además el presidente del cuadro de Núñez remarcó que el clima tenso puede ser determinante para una reacción de tal forma: “A veces, no lo justifico, pasa que te tiran huevos y piedras. Y cuando te sentís agredido, podés hacer un gesto. Está mal, reitero, y no lo justifico”, agregó en diálogo con TyC Sports.

Para finalizar, y pise al triunfo de River, confesó que mantuvo la compostura por una cuestión de respeto y con el el fin de evitar situaciones indeseadas: “Lo miré desde el palco visitante, que está arriba de la prensa. ¡Y no saben las ganas que tenía de gritar los goles! Pero me quedé calladito, sentado. Al hincha lo tenemos que dejar dormir. No tenemos que fomentar la violencia”, aseguró.