La situación en Quilmes es desesperante desde hace rato. Al plantel se le debe mucha plata, durante varias fechas del torneo pasado no concentraron -ni siquiera entrenaron- y los dirigentes, por más malabares que hagan, son incapaces de cumplir las promesas de pago. De toda la situación se desprenden historias personales, fuertes, que dan impotencia. Como la de Sergio Hipperdinger.

El delantero de 24 años, que ya anteriormente almorzaba en el club porque no podía pagar la comida, ahora tuvo que ser desalojado de su departamento por falta de pago.

“El dueño ya me había bancado siete u ocho meses, más no podía hacer. Ahora vivo en lo de un socio”, contó el jugador.

Es un hincha que actualmente le está dando alojo a Hipperdinger, quien sigue a la espera de alguna oferta que le permita emigrar del Cervecero y así dejar atrás esta verdadera pesadilla.