Humilde pero luchador, juega linda pero también tiene suerte: Defensa y Justicia viene siendo una piedra en el zapato para quien se le cruce en el camino. Las tres victorias consecutivas y agónicas lo ubican como líder del campeonato, tres puntos por encima de Racing. La sorpresa se fue convirtiendo en realidad a fuerza de triunfos fatídicos, nerviosos, caóticos, cardíacos. Sumando y sumando, fue a La Plata para hacerse fuerte en una cancha complicada por el marco del subcampeón de la Copa Argentina, necesitado de un alivio y la pesada exigencia de un estadio que reclama resultados.

Si bien fue un rival limitado pero resistente, Gimnasia no bajó los bazos ante el increíble gol en contra de Manuel Guanini en una jugada que parecía no llevar peligro tras un centro al medio de Domingo Blanco. La ventaja no cambió el escenario porque los de Sebastián Beccacece no podían imponer sus formas y se jugaba más a lo que quería el local. Sin claridad y con poca creatividad en ataque, el Lobo apostaba a los envíos largos para el venezolano Jan Hurtado y la pelota parada en los pies de Víctor Ayala.

Cada infracción cometida por la visita en su campo era un envío aéreo al área. Y así lo fue acorralando el dueño de casa. Los disparos de media distancia fueron una constante en los minutos finales, con el especialista Matías Rojas a cargo de ello. Desviados, apurados, sin destino, cuando quizás la jugada pedía cabeza levantada para decidir mejor. Leonel Miranda aportó la sorpresa que precisaba la culminación, pero faltó tranquilidad, el horno no estaba para bollos, era el empate o la definición del resultado. Entre idas y vueltas, el pitazo final lanzó al halcón a lo más alto de la tabla de posiciones.

Lo reprochable de la noche: un hincha Tripero le arrojó un proyectil a Juan Carlos Gambandé, entrenador de arqueros de Defensa y Justicia. El encuentro estuvo detenido cerca de cinco minutos hasta que pudo reponerse –cuello ortopédico mediante- y el árbitro Darío Herrera decidió continuar el desarrollo con normalidad. Una perlita, si se quiere, la protagonizó Pedro Troglio cuando los micrófonos capturaron una nítida protesta que se escuchó clarita:  “¿Qué pasa? ¿Qué pasa con Bragarnik, la con… de mi madre?”, en clara alusión al representante de jugadores que tanta preponderancia tiene en el club.