Peligraba su permanencia en Primera División. Tras haber sido comandados por cuatro técnicos diferentes entre abril y diciembre de 2011, era la hora de Gerardo Martino. Para salir del fondo era necesario sumar puntos y qué mejor que jugadores forjados en el club para afrontar la situación. La idea estaba más que clara, del resto se encargaron ellos. A partir de ahí comenzó el camino hacia un éxito justificado con juego y resultados.

¿Qué recordás de ese torneo?

Arrancamos pensando en hacer una buena campaña. Durante los torneos 2012 y 2013 teníamos que sumar puntos. Estábamos comprometido con el descenso y sabíamos que pensando en ganar, lo otro se iba a ver de a poco. Teníamos equipo para no pelear abajo, pero sí para el campeonato. El primer año no lo pudimos ganar. En el segundo semestre peleamos la Copa Libertadores y ganamos el torneo.

¿Cuál era la idea de Martino?

La que se veía dentro de la cancha. La idea era ser protagonistas, que el resultado dependa de nosotros. Tener la posesión de la pelota y manejar el partido era lo principal. Se pudo trasladar lo que el técnico pedía a la perfección con bastante regularidad. La mayoría de las veces lo conseguimos, con una presión alta en la pérdida del balón y salir jugando para crear situaciones.

¿Cómo eran los entrenamientos?

Justos, pero intensos, más que nada a la hora de lo físico y de la preparación del partido. Trabajar bien la orden táctica era fundamental porque era lo que después hacíamos dentro de la cancha. Eso en un equipo tiene mucho que ver. Llegaba el domingo y realmente sabíamos lo que iba a pasar. Cuando un equipo tiene la confianza en el entrenador es porque te dice lo que va a pasar el fin de semana.

Un estilo marcado al cual no había que renunciar permitió que el buen juego y trato con la pelota desemboque con un título y con un dato llamativo: la vaya más goleadora con 40 goles en 19 partidos. “Cuando un equipo genera muchas situaciones como nosotros, ataca y busca el arco rival todo el partido, es muy probable que termines metiendo muchos goles. Tuvimos un año muy bueno y eso se vio reflejado en los resultados y con la obtención del campeonato. Teníamos una base sólida desde la defensa hasta el ataque”, asevera Nacho.

Mencionaste la solidez defensiva. ¿Cuánto influyó Heinze?

Fue fundamental. No sólo por lo que significaba y demostraba dentro de la cancha, sino por el día a día y el vestuario, era un jugador de mucha experiencia y de Mundiales. Siempre te exigía en los partidos y en los entrenamientos. Hacía que no te relajes. Nos vino muy bien tener un jugador con esa personalidad. Predicaba con el ejemplo: te exigía y se exigía. Estando al final de su carrera nunca se tranquilizó ni conformó y eso nos lo trasladaba a nosotros.

Del temperamento de Heinze, la soberanía del capitán Bernardi, la calidad de Maxi Rodriguez a la prestancia de Pablo Pérez y el aporte de un Scocco encendido que con 11 goles terminó siendo el goleador. Todos los eslabones hicieron lo suyo para que el equipo sea una orquesta entonada por jugadores del riñón del club: 19 de los 30 en el plantel habían salido de Newell’s.

Todo había sido parte de un proceso de refundación, que con la conducción del Tata Martino y el regreso de los históricos definieron al último gran Newell’s.

Por Rodrigo Vizcarra.