El 26 de junio de 2011 será una fecha que quedará marcada a fuego, no solo en los hinchas de River, sino también en el fútbol argentino. El Millonario descendió a la Primera B Nacional tras igualar ante Belgrano en el Monumental. Para las altas esferas del Gobierno, lograr que no bajara de categoría era prácticamente una cuestión de Estado. Cinco años más tarde, Guillermo Marconi, titular del SADRA, y Sergio Pezzotta, árbitro de aquel partido, contaron las maniobras que se intentaron realizar para evitar algo que River perdió en la cancha.

“Grondona y el Gobierno presionaron para que River no se fuera al descenso”, dijo Marconi sin dejar dudas sobre lo que pasó en la previa del partido revancha entre River y Belgrano por la Promoción entre la Primera y la B Nacional, luego de que el equipo cordobés ganara 2 a 0 como local y dejara al Millonario al borde de perder la categoría por primera vez en su historia.

“El 23 de junio, día posterior al primer partido en Córdoba, que pierde River, Grondona me pide juntarse en forma inmediata. Había estado con la Presidenta de la Nación y le informó que tenía noticias de que si descendía River era un escándalo y habría focos de violencia en todo el país”, contó Marconi sobre el pedido especial de Grondona y Cristina, en una extensa entrevista al diario Clarin.

“Me pidió que fuera a su departamento; él estaba por irse a su campo y tuvo que cambiarse por el llamado de la Presidenta. Me manifestó esto y que el Colegio de Arbitros decidió que los encargados de dirigir eran Pezzotta o Pompei. Le digo: “Bueno Julio, comuníqueselo usted a ellos”. Yo les dije textual: “Muchachos pasa esto, va a llamar Grondona, quedamos en esto, alguno de los dos va a ser el encargado de dirigir River-Belgrano”. Efectivamente llamó Julio y me dijo que se decidió que fuese Sergio Pezzotta. Le digo: “Bueno Julio, espere un minuto”, relató.

El árbitro siguió con la historia: “Me saludó y me dijo: “Mire Pezzotta que si esto sale mal nos matan a todos, nos van a colgar del Obelisco”. Le contesté que yo iba a dar todo de mí para que salga bien, que estaba poniendo el pecho, que tendría que estar en Córdoba por la Copa América. “Estoy en tus manos”, fueron sus palabras y me quedó grabado cuando dijo: “Si esto sale mal, nos cuelgan del Obelisco”.

Marconi agregó: “Creo que tanto Grondona como Cristina estaban absolutamente presionados por ese partido. Una políticamente y el otro como responsable de lo que pudiera pasar, como que era un disparador social de algo que podía darse en el país. Bueno, en la cancha de River pasó lo que había anunciado la Presidenta: un escándalo. No así en el país”, cerró.