River tenía una parada difícil en Mendoza ante Godoy Cruz, pero con una actuación sobresaliente se despachó con un 4 a 0 donde marcaron Teo, por duplicado, Rodrigo Mora y Carlos Sánchez. El Millonario brilló y va por todo.

De un lado salieron todas y, por el otro, se se sufrieron. River sacó a relucir su chapa de campeón y lo hizo de manera formidable: superó claramente a un Godoy Cruz que ya había perdido el rumbo cuando ingresó al Malvinas Argentinas de Mendoza. El conjunto de Gallardo demostró jerarquia y supremacia con una goleada que golpeó fuerte al Tomba.

La mano del Muñeco empezó a darle satisfacciones. Su equipo, en el primer cuarto de hora, ya derrotaba por tres goles al local. El primer gol llegó a través de Carlos Sánchez, con una volea espectacular que conectó tras un centro de Vangioni después de una jugada espectacular, con un gran juego asociado que culminó en un tanto que funcionó como el puntapié inicial de la goleada. Y un minuto más tarde, un blooper del arquero Moyano, que intentó rechazar y pifió con los pies, fue aprovechado por Teo Gutiérrez, quien definió con todo el arco a su merced para ampliar la ventaja.

El conjunto bodeguero se puso nervioso, no encontró respuestas y no pudo reaccionar ante un rival no le dio respiro para acomodarse. La desconcentración le jugó una mala pasada y, en consecuencia, sufrió una descompensación táctica y anímica, que convirtió al equipo de Mayor en una banda que bailó al ritmo del campeón. River fue gran responsable por sus meritos propios, a tal punto que Rodrigo Mora pudo sacarse la mufa y cortó su larga sequía sin marcar goles con la banda: puso el 3 a 0 para dejar prácticamente encaminado el triunfo.

Las claves de la visita se basaron en el juego simple, a uno o dos toques, sumado a las transiciones rápidas y el buen achique en todos los espacios, sin dejar a Godoy Cruz armar su juego. Gallardo sabía que si José Luis Fernández lograba asociarse con Zuqui, podía desequilibrar y lograr abastecer a un goleador nato como Tito Ramírez. Por eso acudió a Mercado para no dejar desbordar al volante zurdo, y a Kranevitter, para que sea el cerebro en la marca y cubra las grietas que pudiera llegar a tener su equipo en la mitad. Desde ese orden defensivo, River tuvo a un Pisculichi que se hizo cargo de la elaboración, y con un Teo imparable, sumado a la explosión de Carlos Sanchez en la banda derecha, el partido le salió perfecto a la Banda.

El segundo tiempo estuvo de más. Godoy Cruz tuvo sus aproximaciones, pero no fueron determinantes para Barovero, que estuvo siempre atento. River bajó un cambio y reguló los esfuerzos. El muñeco mandó a la cancha a los juveniles Boye, Tomás Martinez y Gio Simeone para que sumen minutos y jueguen liberados. A partir de esos ingresos, el Millonario tuvo, nuevamente, frescura en ataque, y gracias a una jugada con triple pared incluída entre Teo y Martinez, el colombiano marcó el cuarto y último para sellar la goleada.

En una fecha gris para los grandes, River fue la excepción y salió con una sonrisa. Con el apoyo de los hinchas neutrales, la tierra del buen vino brindó por el gran fútbol desplegado por el campeón. En Núñez quieren el bicampeonato.

Todos los goles del partido:

Foto: La Nación