Por razones de fuerza mayor, será totalmente distinto a lo que había planificado luego de no poder abordar el vuelo sanitario que tenía previsto tomar desde Asunción el pasado miércoles. Robert Rojas se fue a su tierra, con permiso del cuerpo técnico, a atravesar la cuarentena aunque nunca imaginó que la vuelta se convertiría en una pesadilla de película.

Hará el tramo final en auto tras casi un día de viaje por vía terrestre para poder cumplir con la convocatoria de Marcelo Gallardo para la reanudación de los entrenamientos. Un colaborador de River lo esperará en Formosa y, a su llegada a Buenos Aires, habrá recorrido más de 2.000 kilómetros en lo que será uno de los viajes más sacrificados en su carrera como futbolista.

Al llegar a territorio guaraní, el “Sicario” contó que se entrenaba allí en las condiciones que le eran posibles: “Tengo una canchita acá al lado de mi casa, así que aprovecho y me entreno ahí, esperando que el fútbol vuelva cuanto antes. Tengo casi todas las comodidades por suerte. No me puedo quejar”.

¿Cómo surgió el problema? Se quedó sin tickets disponibles en los vuelos humanitarios que no pudo tomar primero el 22 de julio y luego el 29, por lo que el club decidió que emprendiera la travesía por vía terrestre a bordo de un vehículo que recién llegará hoy a la ciudad formoseña de Clorinda, justo antes del tramo final de la película.