Por un día, el barrio de Núñez se tiñó de granate. La ciudad de Lanús se mudó por entero al norte de la Capital Federal, y con el pitazo final de Herrera se desató un merecido grito de campeón.

Desde el primer momento fue Lanús el que puso condiciones, imponiéndose sobre San Lorenzo gracias a la idea ofensiva que plasmó el cuadro bonaerense desde la llegada Jorge Almirón, con una presión e intensidad difícil de soportar para cualquier rival.

El Grana jugó la final como un grande, sin pesarle la responsabilidad de enfrentarse ante el Ciclón en un partido decisivo, todo bajo un marco de público imponente y que se extrañaba en el fútbol argentino. Sin dudas los dirigidos por Almirón se quedaron con un título merecidísimo.

La fiesta granate comenzó rápido ya que a los 17′ apareció Oscar Benítez para peinar un centro rápido de Maxi Velázquez, tras un córner, y así estampar el 1 a 0. De allí en adelante fue un vendaval Lanús, dilapidando varios goles hechos: primero, el paraguayo remató desviado; luego, lo perdió Lautaro Acosta desde el suelo.

San Lorenzo apenas logró responder y nivelar algo las acciones sobre el final de la primera parte con un remate de Ezequiel Cerutti que Fernando Monetti sacó al córner. Los de Pablo Guede, sentidos por la ausencia de Néstor Ortigoza, no contaron con un conductor neto pese a que Fernando Belluschi intentó hacer eje con éxito en algunos pasajes.

En el complemento, y tras un período de paridad, Lanús volvió a controlar la pelota con un nivel altísimo en todas las líneas. Prueba de ello fue el gol de Miguel Almirón: desde el arco Monetti habilitó a Velázquez, el zurdo la puso larga para el talentoso juvenil quien la colocó bien abajo y lejos de Sebastián Torrico.

Pablo Guede había intentado responder con el ingreso de Pablo Barrientos. Aunque sólo logró asustar a Monetti con un remate alto de Belluschi. Fue lo único destacable del Ciclón de allí hasta el final.

Sobre los 29′ el baile granate comenzó a armarse. Almirón volvió a ser importante desde su conducción para esperar la trepada de José Luis Gómez, el lateral la puso por abajo y José Sand firmó el tercero.

Los minutos corrían y el reloj estaba cerca de marcar el final aunque quedaba una más para otro pilar de este Lanús campeón: el Laucha Acosta guapeó ante Angeleri, corrió desde la mitad de la cancha y puso el 4-0 contundente, redondeando un partido perfecto del equipo del Sur.

Con el pitazo final, Lanús se consagró campeón por segunda vez en Primera. La campaña demuestra lo merecido de esta nueva estrella: sobre 17 partidos, el Grana venció en 13, igualó dos y perdió sólo dos encuentros. Números que hablan por sí mismos.

Pocas veces un título fue tan merecido por un equipo. Sólo queda agradecerle a Jorge Almirón y a sus jugadores por tanto fútbol.

Los goles del campeón: