La presunción que había en Boca respecto de la gravedad de la lesión de Lisandro López se hizo realidad y el defensor se desgarró el gemelo de la pierna derecha.

La molestia comenzó en la entrada en calor antes del partido que el Xeneize jugó ante Tijuana y, al llegar a Buenos Aires, no cedieron, con lo cual se realizaron los estudios de rigor que arrojaron la mala noticia para Gustavo Alfaro.

En nueve días, el Xeneize visita a Paranaense por la ida de octavos de final de Libertadores y, salvo una recuperación récord, está casi descartado. No así para la revancha, que se disputará el 31 de julio en La Bombonera.

La buena para el Xeneize es que Goltz, que había sentido una molestia en el último amistoso, pudo entrenarse a la par de sus compañeros en el regreso a los trabajos en Argentina y se perfila para ser titular.