A un mes de quedarse con el pase en sus manos, el panorama para Nahuel Molina Lucero no es el que hubiera deseado. En las últimas horas admitió su intención de seguir ligado a Boca.

“Nunca me quise ni me querría ir. Desde que volví de Rosario Central mi idea fue renovar, pero lamentablemente no se llegó a un acuerdo”, expresó el juvenil en diálogo con el Diario Olé.

Además, Molina Lucero relató paso a paso el camino que lo llevó a esta situación: “Cuando volví de Central, Cascini y la gente de la Secretaría Técnica me dijeron que si no firmaba iba a irme a entrenar con la Reserva. Mientras duraron las negociaciones me permitieron trabajar con el plantel, pero pasó el tiempo y me bajaron. Delgado me dijo que si firmaba el contrato, entraba a la lista de la Copa y sentía que había buena predisposición de ellos, pero faltó el acuerdo final y desde ahí no me dejaron ni tocar una pelota”.

Otra inquietud que surgió se relacionó con una lesión, que habría sido tratada por fuera del club, a lo que el juvenil dio su versión: “El club sabía. Yo tenía una lesión desde hacía tres años, en un ligamento posterior de la rodilla, saltó cuando pasé a Defensa. Tenía deshilachado el ligamento posterior y corría el riesgo de que se rompiera y eso afectara también los cruzados. Cuando volví a Boca yo los puse al tanto de la situación, los médicos lo sabían porque se los dije. Y yo, sabiendo que no iba a tener la posibilidad de jugar, decidí operarme por consejo de mi médico personal”.

Para finalizar afirmó que la situación le genera malestar por ser una salida que no desea: “Nunca podría irme con bronca de Boca, porque le estoy agradecido por formarme y darme todo. Sinceramente no me quiero ir de Boca, es mi casa. Sería lindo volver, pero ahora solo pienso en mi futuro”.