Pura emoción. Ese fue el sentimiento que invadió gargantas y corazones durante la despedida de Alejandro Sabella. Cuando el cortejo fúnebre pasó por las puertas del Estadio UNO, los llantos se confundieron con los cánticos y se pudo apreciar lo que fue la convocatoria en la zona de 57 y 1.

El recorrido del coche que llevaba el ataúd de “Pachorra” estuvo colmado de muestras de cariño para quien campeón de la última Copa Libertadores en 2009 y el Torneo Apertura 2010. En medio de escenas de profundo dolor, se le puso un broche a la existencia física del volante surgido en River y consagrado en el “Pincha” del 1982/83.

Fue uno de los representantes de una camada en la que formó el exquisito tridente junto a José Daniel Ponce y Marcelo Trobbiani, supo ganarse el cariño de muchos platenses por su cálida personalidad y, como si fuera poco, artífice del subcampeonato del mundo en Brasil 2014. Hasta siempre, Alejandro.