River fue el primer club argentino que tomó medidas frente al coronavirus: el plantel fue aislado tres días antes de que comience la cuarentena obligatoria en todo el país y decidieron no presentarse a jugar el partido ante Atlético Tucumán por la primera fecha de la Copa Superliga por el riesgo al contagio del COVID-19. Sin embargo, el plantel continúa activo bajo las ordenes del cuerpo técnico.

El plantel fue dividido en tres grupos, y cada una de los preparadores físicos (Pablo Dolce, Marcelo Tulbovitz y Diego Gamalero) está a cargo de un grupo de jugadores con los cuales tienen comunicación diaria para seguir y controlar las rutinas de entrenamiento. Además, los futbolistas son monitoreados por medio de un GPS y un reloj de geolocalización que permiten evaluar el volumen, la intensidad y la respuesta de la frecuencia cardíaca.

A su vez, antes de que comience la cuarentena, River se aseguró de que todos los jugadores tengan a disposición las herramientas para poder realizar los ejercicios ordenados por el cuerpo de PF. De esta manera se distribuyeron bicicletas fijas en las casas de los que no tenían, como también pesas, discos, colchonetas y bandas elásticas.

Las rutinas diagramados por el cuerpo técnico están orientadas a mantener las capacidades físicas de fuerza, velocidad, resistencia y flexibilidad. Estas se mantienen durante una semana y luego se modifican.