Apenas, ni más ni menos que en un Superclásico, una ráfaga de dos goles en seis minutos le alcanzaron a River para cambiar el destino de un partido que venía chato, aburrido y sin emociones. El Millonario derrotó 2-0 a Boca en Mar del Plata y reforzó su ánimo de cara al encuentro por la Supercopa Argentina ante Lanús.

Fue un primer tiempo con solo un par de situaciones para enmarcar: un remate de Pavón muy bien tapado por Batalla y un franco cabezazo de Mora enviado al córner por Werner. Poco más para destacar en un ámbito donde la piernes fuerte y los exabruptos fueron moneda corriente, tanto que Pitana expulsó a Guillermo.

En el complemento, el árbitro tuvo sus minutos de fama al echar de manera simúltanea a Gustavo Barros Schelotto y Gallardo por regresar tarde al campo de juego, por lo que Biscay y Ariel Pereyra quedaron como técnicos. Donde si estuvo bien Pitana fue en cobrar mano de Insaurralde a los 18 minutos, lo que le permitió a Driussi poner el 1-0 de penal.

A los 24, luego de un córner, el ecuatoriano Mina se redimió de todos sus errores en la noche marplatense y encontró el segundo gol con un cabezazo. Para Boca, esos goles fueron golpes. Y de nocaut. Porque por más que buscó por todos los medios vulnerar a Batalla, no llegó ni siquiera al descuento.