Quién diría que el campeón de América comenzaría de mala manera el año, quedándose con las manos vacías en los choques adeudados como local ante Defensa y Justicia, Unión y Patronato?. El encuentro en Mendoza fue goleada frente a Godoy Cruz y el equipo despegó para tomar vuelo con Vélez y ratificarlo con quien manda en la Superliga, la Academia de Eduardo Coudet. Con el recuerdo fresco de los Octavos de final de la Copa Libertadores, los entrenadores volvían a medirse en un escenario diferente pero la costumbre de atacar. Finalmente el Millonario fue el que coronó su tercer éxito consecutivo y se afirmó en los puestos de clasificación a la Copa Sudamericana 2020. El jueves se medirá con Rosario Central, en el último postergado que tiene, con la intención de seguir subiendo.
Racing, que terminó con diez por la expulsión de Augusto Solari, fue un protagonista tibio que estuvo lejísimos de mostrar la voracidad ofensiva que tiene y, para colmo de males, mañana puede ser alcanzado por el Halcón de Varela, si le gana a Argentinos Juniors. La iniciativa fue del local mediante las escaladas de Gonzalo Montiel y Milton Casco, una suerte de extremos que lastimaron seguido. En sólo cinco minutos, Rafael Borré perdonó al no conectar correctamente de zurda frente al arco. Diez minutos luego, el colombiano desaprovechó otra oportunidad que Gabriel Arias supo leer de antemano. Sobre el final de la primera mitad, Juan Fernando Quintero rompió el cero con un tiro libre maravilloso que indicó el camino del triunfo.
En el complemento, el ‘Chacho’ trató de modificar al equipo con los ingresos de Matías Zaracho y Darío Cvitanich pero, jugado en ataque, dejó vacante su espalda y el Millonario no perdonó. Corrida de Rafael Borré, cruce de Renzo Saravia y todo a disposición de Milton Casco, que ejecutó desviado pero Alejandro Donatti metió en su propia valla. La alarma apenas se encendió con las lesiones de Enzo Pérez, Juanfer Quintero y Javier Pinola, dado que la fiesta continuaba en las tribunas. Nicolás De La Cruz saltó de buena manera a la cancha, incluso pudo haber incrementado la diferencia pero careció de frialdad al definir. A nueve del cierre, Augusto Solari vio la segunda amarilla y se fue a las duchas en una circunstancia caliente.
El fuego se reavivó con las canciones que la hinchada le dedicó a Ricardo Centurión, un condimento natural en cada cara a cara. Por momentos, River gozó de buena voluntad para llegar al tercero pero el desgaste evitó llegar con fuerzas a la zona caliente. Lo ganó muy bien y le dio un cachetazo a su rival, que cortó una seguidilla de cuatro alegrías seguidas y deberá levantarse pronto para encarar la recta final del torneo.