Hacía poco que había vuelto. Lo esperaron con el estadio lleno, colmado con más de 60 mil personas, pero ya se estaba por ir otra vez. Tras un año y medio desde su vuelta al club que lo vio nacer, Carlos Tévez emigraría de nuevo, no para volver a soñar con ganar una Champions o algo por el estilo, sino para ganar tranquilidad y asegurarse su futuro económico.

Si hay cosas que los jugadores no tienen que hacer es hablar de más y prometer cosas que involucran los sentimientos de los hinchas. Ése fue su gran error, además de no despedirse de la manera adecuada. El mercado de pases se acercaba y el rumor de que Carlitos jugaría en China iba cobrando cada vez más fuerza.

“Obvio que uno sigue, firmé tres años”, fue lo que respondió Tevez ante las dudas de si su futuro estaba en el Shanghai Shenhua. Sin embargo, nada de eso ocurrió y el “la plata no compra la felicidad” que esbozó en su presentación un año atrás, quedó sepultado bajo 40 millones de dólares: lo que ganaría por temporada en Asia.

Podría decirse que fue la presión de ser el nuevo ídolo, que la prensa terminó de saturarlo o que fue en búsqueda de tranquilidad para él y su familia. Lo cierto es que lo que terminó de inclinar la balanza para que el delantero se decida por irse a jugar a China fueron dos factores. El primero y principal era la inmejorable oferta de un contrato de 80 millones de dólares por dos años y el otro, aunque no menor, que Boca no jugaría la Copa Libertadores en 2017.

A partir de ahí, cada uno es libre de hacer su análisis. Así como su año y medio fue más que positivo con 25 goles en 56 partidos que valieron dos títulos locales, también hay que decir que su decisión dejó en evidencia que el dinero todo lo puede.

Sus últimos partidos fueron las goleadas a River por 4-2, de visitante, y el 4-1 ante Colón, de local. Encuentros en los que se lució, pero en los que finalizados nunca respondió si se iba o no. De alguna manera la ilusión del hincha se mantenía. No obstante, la imagen final con lágrimas y con gestos de agradecimiento para con el público tras el duelo con el conjunto santafesino determinaba que la ida de Carlos Tévez estaba más que consumada.

Ya era un hecho, días después y en silencio fue presentado en su nuevo club. Del otro lado del continente quedaban los fanáticos de Boca, decepcionados por su despedida. No sólo por lo que dijo en su momento, sino porque hasta último momento negó su partida.

Por Rodrigo Vizcarra.