Aquel campeonato finalizó con tres equipos empatados: San Lorenzo, Tigre y Boca. Todos creían que se definiría por los goles a favor, como en la mayor parte del mundo, de esa manera el campeón hubiera sido el conjunto de Boedo. También podría haberse definido por resultados entre sí; en ese caso los de Victoria se hubieran consagrado, ya que le habían ganado a ambos.

Luego de varias idas y vueltas, se definió que se disputaría un triangular y así definirían quién levantaría la copa de campeón. Pero, aunque parecía una decisión sensata, comenzaron las suspicacias y sospechas debido a la organización del mismo.

El primer partido lo jugaron Tigre (1) y San Lorenzo (2). Generalmente se suele pensar que el ganador descansa el segundo partido, pero no fue así: los dirigidos por Miguel Angel Russo jugaron el segundo partido contra Boca y el cansancio físico les jugó una mala pasada, perdieron 3-1, en un partido lleno de polémicas arbitrales y escándalos en los que acusaban de estar todo arreglado para que lo gane el Xeneize.

El último partido fue en cancha de Racing, el equipo de Cagna necesitaba la victoria y lo consiguió pero por 1-0, no le alcanzó para consagrarse debido a que ahora sí los goles a favor se contabilizaban.

Boca se consagró campeón y obtuvo su 23º torneo local. Las posiciones terminaron con Boca (+1), Tigre (0) y San Lorenzo (-1).

Por Camila Pons.