Las fotos en blanco y negro, con tribunas donde no lucían camisetas y se imponía el saco y corbata, mientras que el campo de juego volvía indescifrable al pique de la pelota, forman parte de un grupo de postales dominantes en los primeros años de nuestro fútbol. Y si bien la historia entre Cuervos y Quemeros ya se escribía desde antes, hace 87 años se vieron las caras en un partido que además de aquellas escenas contó con la particularidad de ser el primero en la era profesional.

El fútbol argentino comenzaba a cambiar, dejando atrás el amateurismo y su espíritu de caballerosidad del sportmen, sepultando también el “marronismo” que lo precedió, para meterse de lleno en el ritmo que imponía la sociedad de los poderosos sobre los humildes. La diferencia era la pelota que marcaba los pasos de miles de corazones cada domingo.

La tercera y última ruptura futbolera en nuestro país llegó para evidenciar realidades y pensamientos distintos. La escisión y posterior creación de la Liga Argentina de Football tuvo 18 adhesiones: San Lorenzo y Huracán alzaron la mano y así los barrios de Boedo y Parque Patricios volvieron a cruzarse tras los años en ligas diferentes (Amateur y Argentina, respectivamente).

El primer cara a cara en la era profesional tuvo lugar el 19 de julio de 1931, en el Viejo Gasómetro de Avenida La Plata. Los noventa minutos de juego entregaron un triunfo del Ciclón, que comenzó a marcar la tendencia en el historial general. Las crónicas reflejan que el local se impuso por 3 a 0 con goles de Moyano (e/c), Corteci y Arrieta.

A 87 años de ese partido estos 22 jugadores saltaron al campo: Lema; Pacheco, Fossa; Corsetti, Rizzi, Castañares; Belloqui, Cortecci, García, Martin y Arrieta, para el Azulgrana; mientras que Molteni; Moyano, Alberti; Villar, Frederici, Ribes; Propato, Cordero, Masantonio, Chiessa y Onzari, lo hicieron para el Globo.

A simple vista los nombres de jerarquía se hacen reconocibles en uno y otro. En Boedo se recuerda el compromiso y entrega de José Fossa a lo largo de sus 15 años como defensor de los colores azulgranas. También supo ser importante el wing Arturo Arrieta, quien al igual que Fossa participó en cuatro títulos. Además, ambos figuran entre los diez jugadores con más presencias en el club.

Por su parte los goles 254 de Masantonio todavía se gritan en el barrio donde fue amo y señor del puesto de centrodelantero hasta 1954. Asimismo se recuerdan los centros de un Cesáreo Onzari consagrado por una carrera que tuvo mucho más que su gol olímpico durante el famoso cruce entre Argentina-Uruguay, en 1924.

Lo cierto es que aquel 19 de julio de 1931 marcó el cotejo inaugural de los 161 que se llevan disputados en Primera División, con 77 triunfos del Ciclón y 42 victorias para el Globo.

Las dos décadas que abarcan el período 1950-1970 marcaron 17 éxitos de San Lorenzo que rompieron cualquier paridad, aunque el Globo tiene la potestad de haber ganado los 5 duelos de la temporada 1976. No obstante la paridad se mantuvo en las últimas cuatro décadas donde el Ciclón sólo logró sacar cinco partidos de ventaja.

Y pensar que todo comenzó hace 87 años en una tarde del Viejo Gasómetro, con dos equipos, dos barrios y una única pasión por la pelota.