Había expectativas por el partido, por el morbo Zárate y porque la actualidad de ambos invitaba a ver algo mejor, pero Vélez y, sobre todo, Boca decepcionaron en la ida de los cuartos de final de Copa Superliga. 0-0 y a esperar qué depara la revancha.

El primer tiempo fue soporífero. Desde la falta de respecto de los hinchas del Fortín antes del pitazo de Abal, dedicados a insultar a MZ en medio del himno argentino, hasta que marcó el final todo el relleno fue un combo de patadas, juego cortado y guapeza mal entendida. Hubo muy poco en los 45 iniciales y el cero los justificó.

Para el entretiempo, Vélez mejoró un poco y llegó con más frecuencia ante Andrada, que se lució ante sendos remates de Galdames y Barreal. Por su parte, Boca siguió inconexo de mitad de cancha hacia adelante (poco Zárate, fastidioso Abila, irresoluto Pavón, Tevez entró y no fue solución) y así lentamente el trámite se diluyó hacia lo inevitable: la falta de goles.

El próximo jueves a las 21 será la revancha en la Bombonera y seguramente la ecuación cambiará, ya que Boca deberá salir a buscar la clasificación y evitar que no le hagan tantos.