En los primeros veinte minutos el fútbol desplegado por la selección sudamericana fue excepcional. Centrales firmes y criteriosos, que se adelantaban en el campo de juego para acoplarse al medio campo y así disminuir la posibilidad de que el rival recupere el balón y tenga un segundo para pensar como atacar. Laterales punzantes y agresivos, al fiel estilo de la Verde Amarella, convirtiéndose en extremos cuando tenían la posición de la número cinco.

Además de la función que cumplía la línea de cuatro conformada por Danilo, Thiago Silva, Miranda y Marcelo; los volantes aportaban lo mejor. Casemiro no intervenía tanto en la generación de juego, pero al tener a los dos centrales a tan escasos metros de su espalda, podía darse el lujo de despoblar la zona central del terreno para cubrir las zonas por donde el juego se efectuaba y ser la tuerca principal de una máquina que recuperaba al instante la pelota.

Paulinho ostentaba su don principal, el juego a un toque y llegar al área rival para acompañar al delantero, ya que su portentoso físico y el 1,81 metros de altura le balen para ganar en el espacio aéreo. Mientras que Coutinho hizo gala de su gran pegada para estampar el 1-0 parcial, pero sobre todo, el jugador del Barcelona se encargó de unificar las líneas defensivas con las ofensivas, comenzando desde el sector izquierdo y flotando por todo el frente de ataque.

A pesar de los muy buenos primeros minutos que llevaron a cabo los dirigidos por Tité, fueron los hombres de ataque los que menos se lucieron. Es cierto que en cada oportunidad en que Willian, Gabriel Jesús y por supuesto Neymar se hacían del control del balón, parecía que el gol iba a caer. El primeo fue el más desequilibrante actuando por el sector derecho, pero sin generar situaciones netamente peligrosas, mientras que el centrodelantero no encontró su lugar dentro del terreno de juego y sufrió mucho cuando no conseguía desprenderse de los centrales rivales. Por el lado de Neymar quedó una sensación rara, como si no estuviese bien desde lo físico ni amigado con la pelota, insistió mucho en la jugada individual pero se encontró con un Behrami más rápido desde lo mental que anticipó la gran mayoría de sus amagues.

Pero luego del gol convertido por el ex Liverpool, Brasil se desentendió del partido. Perdió el control del esférico, retrocedió metros hacia la zona defensiva, no aprovechó contragolpes ni pudo desactivar la generación de juego del rival, que segundo a segundo fue tomando confianza y empezó a igualar y hasta superar las cuestiones. Ricardo Rodríguez y Lichtsteiner, los laterales, comenzaron a atacar por los carriles, los centrales Akanji y Schar adelantaros sus posiciones y Shaqiri, desde el sector izquierdo del ataque, comandó los avances del seleccionado suizo.

El gran partido de Behrami no se dio solo por la anulación de Neymar, sino por ser también el encargado de sacar de manera limpia y al ras del césped la pelota desde su propio campo de juego para que el ya mencionado Shaquiri ofendan al rival, con la ayuda de Zuber por la derecha y un lagunero Dzemaili. Mientras que Xhaxa, el otro volante que se desempeña por el centro del campo de juego, estuvo inconexo con sus compañeros y no aportó mucho desde la gran forma de recuperación que lo llevó a formar parte del plantel principal del Arsenal inglés.

El centrodelantero suizo tuvo una tarea de desgaste con los centrales brasileños que fue más que interesante, pero poco participativo en las jugadas colectivas, ni siquiera fue el encargado de igualar el mercador, ya que el propio Zuber fue el ejecutor luego de conectar un tiro de esquina. Suiza terminó mejor que Brasil en el primer tiempo.

Ya en la segunda mitad Suiza entendió que el empate les caía bien y no intentó desesperadamente concretar otro ataque y notando que Brasil continuaba en ese limbo engorroso en el que parecía la selección previa a que Tité tome las riendas. Ni los cambios hicieron meya en el flujo del juego, Fernandinho ingresó por el amonestado Casemiro, Renato Augusto por Paulinho y el fútbol siguió de la misma manera, tal vez Firmino vio pocos minutos de juego y podría haber sido una gran variante de ataque si al ingresar por Gabriel Jesús lograba conectar con mayor fluidez con sus compañeros. Lo mismo sucedió con las variantes que efectuó Vladimir Petkovic, que poco pudieron hacer.

Para Suiza el punto es importante pensando en que la pentacampeona mundial era la gran favorita del grupo. Ahora tendrán que medirse ante Serbia que mostró características interesantes sobre todo desde los movimientos tácticos y el orden defensivo. Mientras que Brasil intentará revalidar su mote de candidata al título ante Costa Rica y teniendo en cuenta que con la derrota de Alemania ante México, si se clasifica segunda en su grupo posiblemente se cruce en el camino de los Teutones en octavos de final.