GRUPO A

Esta nueva edición de la Copa del Mundo comenzó con la victoria de Rusia por 5 goles contra cero frente a Arabia Saudita. El cuadro dirigido por Stanislav Cherchesov dominó con inteligencia a un rival tan ágil y directo en ataque como frágil e infantil en defensa, aprovechando cada una de sus oportunidades. Si bien no iniciaron como titulares, Artem Dzyuba y Denis Cheryshev le cambiaron la cara al cuadro local con sus ingresos (convirtiendo uno y dos goles, respectivamente) y se consolidaron como los socios perfectos para el talento de Aleksandr Golovin.

En el segundo encuentro del grupo, Uruguay no salió de su plan habitual, donde predominan la garra, el espíritu colectivo y la falta de posesión del balón, para vencer por la mínima a una muy digna Egipto. Sin la presencia de Mohamed Salah, el equipo dirigido por Héctor Cúper complicó por momentos a los pupilos de Tabárez, pero demostró que depende en exceso del salto de calidad y competitividad que provee el astro del Liverpool. A los charrúas les alcanzó con mantener unidas sus dos líneas de cuatro, buscar en largo a Edinson Cavani y a un flojo Luis Suárez y aprovechar un poco del aire nuevo que trae el talento de jugadores jóvenes como Rodrigo Bentancur, Matías Vecino, Torreira y De Arrascaeta.

GRUPO B

España y Portugal protagonizaron uno de los mejores encuentros de la historia de los mundiales en un emotivo y cambiante empate en tres. Cristiano Ronaldo se robó todas las miradas con una actuación estelar, convirtiendo un hat-trick y llevando sobre sus hombros el peso de una nación de forma literal. La Roja dominó el balón, tuvo mayor cantidad de acercamientos a portería y le sacó todo el jugo a un Diego Costa fenomenal que con dos goles clave los mantuvo en partido durante los peores momentos. La eficacia en el toque no fue la misma que en el arco rival y el empate terminó siendo un verdadero castigo para un funcionamiento muy aceitado en la mayoría de sus partes.

Marruecos e Irán no se quedaron atrás en cuanto a las emociones, siendo los primeros una de las naciones africanas más impresionantes en lo referido al estilo de juego. Dirigidos por el legendario Hervé Renard –conocido por hacer ganadores a todos los equipos del continente con los que ha trabajado–, tuvieron el control durante los noventa minutos ante una Irán inteligente, en extremo sólida en su repliegue y muy veloz en el contragolpe. Un agónico gol en contra dejó sin premio al cuadro que lo merecía, impulsando a los alumnos de Carlos Queiroz a la punta del grupo y confirmando que en el fútbol siempre es vital tener en primer lugar de prioridades al arco rival.

GRUPO C

La Francia de Didier Deschamps comenzó su periplo en tierras rusas con una deslucida victoria ante una más que interesante Australia por 2-1. En un duelo parejo, los galos fallaron a la hora de imponer tanto su jerarquía individual y colectiva como su candidatura a alzar la copa. Un notable Paul Pogba, acompañado por destellos de Antoine Griezmann, Kylian Mbappe, Ousmane Dembelé y N’Golo Kanté, fue suficiente –con polémica en el primer gol: un penal mal convalidado usando el VAR– como para llevarse una victoria ante un joven equipo australiano muy bien trabajado por Bert van Marwjik.

En el otro encuentro, Perú y Dinamarca lucharon hasta el final, quedándose los nórdicos con un triunfo clave para seguir adelante en el torneo. Age Hareide mostró todas sus mañas, comandando un versátil y agresivo equipo que posee el liderazgo de un vital Kasper Schmeichel desde el arco y de Christian Eriksen en tres cuartos de campo. El gol del joven Yussuf Poulsen dejó con las manos vacías a una valiente, descarada, punzante y dominante Perú, que tuvo una mayor cantidad de chances netas pero vio su regreso al máximo torneo mundial frustrado por una extraña ineficacia (aún con Paolo Guerrero en cancha sobre el final) que incluyó un penal fallado por Christian Cueva cuando el partido iba cero a cero.

GRUPO D

El grupo que nos tiene en vilo y que tanto nos angustia: el de la Argentina. El equipo de Jorge Sampaoli dejó una magra imagen en su choque contra una aplicada, sacrificada y muy física Islandia, que con recursos basados en lo colectivo desactivó la posibilidad de Lionel Messi –con un importante penal fallado incluido– y compañía de desequilibrar en el uno contra uno en los metros finales. Un equipo ordenado y convencido fue suficiente para hacer historia ante el sub-campeón vigente que, salvo excepciones como Agüero, Pavón, Meza y el mismo Messi, demostró no ser más que un puñado devaluado de individualidades.

Su rival en la segunda ronda, Croacia, venció con tranquilidad y oficio a una irregular Nigeria. Las Súper Águilas mostraron una mejoría en la segunda mitad del partido que perdieron 2-0 ante los europeos, pero al talento de Luka Modric e Ivan Rakitic en la conducción, los croatas han sumado el siempre reclamado espíritu de lucha en el mediocampo. El tándem Kramaric-Mandzukic fue demasiado para los africanos que no pudieron ni con la velocidad de Rebic y Perisic ni con la ardua resistencia de una defensa liderada por Lovren y Vrsaljko.

GRUPO E

Este grupo trajo otra de las grandes sorpresas del mundial, ya que una trabajadora Suiza logró sobrevivir a ese huracán que es la Brasil de Tite. Luego de unos primeros 30 minutos fenomenales, en los que mostraron su nivel habitual –abriendo el campo de juego, tocando en velocidad y al espacio y atacando en bloque– se pusieron en ventaja con un golazo de Coutinho, los sudamericanos se relajaron demasiado y permitieron la resurrección de su rival. Gran parte del segundo tiempo fue un vendaval amarillo desordenado, con un Neymar Jr. golpeado (récord de diez infracciones en contra) y batallador, pero sin puntería.

La caída de Costa Rica ante Serbia confirmó que los Ticos no se encuentran al nivel de la hazaña que lograron en Brasil 2014. Keylor Navas sostuvo hasta donde pudo a sus entusiastas compañeros, pero los balcánicos fueron muy superiores y demostraron que a veces es mejor llegar en silencio a una cita mundialista. El golazo de tiro libre de Kolarov quebró el cero, pero la labor de Matic en la contención, la adrenalina de Kostic y Rukavina por las bandas y la conducción de Milinkovic-Savic, fueron argumentos más que claros para instalar la idea de una inminente llegada a Octavos de Final.

GRUPO F

Si hay que hablar de sorpresas, es imposible no referirse a la impresionante labor de México para derrotar por 1-0 al mejor equipo del mundo y vigente campeón, Alemania. Un partido perfecto por parte de los pupilos del muy criticado Juan Carlos Osorio, que tuvo una preparación rigurosa y detallada y rindió sus frutos. Jugando siempre al ras del piso, utilizando a Moreno como salida limpia desde el fondo, encerrando a Kroos con una soberbia labor de Guardado y Herrera y aprovechando cada contragolpe a la perfección con la velocidad y talento en el mano a mano de Lozano –más el apoyo de Vela, Layún por los costados y Hernández pivoteando–, El Tri le propinó a los germanos su primera derrota en un debut mundialista desde 1982. Absolutamente merecido el triunfo más allá de que hasta el segundo final los de Löw atacaron sin cesar y convirtieron a Ochoa en figura indiscutida de una tarde inolvidable para ambos países.

Sin tanto brillo ni revistiendo tamaña relevancia, Suecia cumplió con los deberes y venció con lo justo a una buena Corea Del Sur. Larsson, Forsberg y Toivonen fueron puntales dentro de un equipo aplicado que posee técnica y sangre nueva, pero que necesita con urgencia un poco más de inventiva. El uso del VAR volvió a ser correcto y convalidó el único gol del encuentro.

GRUPO G

Otro grupo notable, pero esta vez sin ningún lugar para sorprenderse. Bélgica venció con excesiva facilidad a una contenta con participar Panamá. Golazos por duplicado de Romelú Lukaku y una verdadera joya de Dries Mertens fueron el último clavo en el ataúd panameño, pues el sufrimiento fue constante merced del vertiginoso, vistoso y ultra ofensivo 3-4-3 planteado por Roberto Martínez. Un impecable mediocampo que agrupó a De Bruyne, Witsel, Ferreira-Carrasco y Meunier para abastecer a los dos delanteros y a Eden Hazard fue justificación para una victoria que podría haber sido más holgada.

La Inglaterra de Gareth Southgate –única en el torneo con 23 jugadores de su propia liga– hizo un partido lleno de vigor y vértigo ante Túnez, llevándose la victoria solo en el minuto final debido a su bajo índice de eficacia. Las razones del triunfo fueron claras: mayoría de posesión, búsqueda ofensiva prolija y constante, una mayoría de talento y juventud y un Harry Kane letal que convirtió dos goles de centrodelantero clásico.

GRUPO H

Japón dejó a todos perplejos con una muy buena victoria ante una Colombia que hace tiempo no es la ese brillante comienzo de ciclo. A puro tiki-tiki vertical, los asiáticos aprovecharon al máximo la temprana expulsión de Carlos Sánchez y la inentendible ambigüedad de Pekerman, que en el momento en el que la presión era máxima por parte de los suyos, aflojó las perillas sacando del campo de juego a Quintero. Kagawa, Osako, Inui y Haraguchi se hicieron un festín con las dudas defensivas de los cafeteros y se vengaron con creces de la derrota en fase de grupos del mundial pasado.

Los encargados de cerrar la primera fecha fueron los otros dos integrantes de uno de los grupos más infravalorados de Rusia 2018. Ante una Polonia candidata a llegar como mínimo a Cuartos de Final, Senegal hizo historia con un 2-1 emotivo y contundente a la vez. Su entrenador Aliou Cissé –capitán de los héroes del 2002– planteó un notable partido donde asfixió a su contrincante con un 4-4-2 flexible y tenaz, poniendo el juego por lo bajo como prioridad, neutralizando la zona creativa polaca y generando espacios suficientes para Sadio Mané, Diouf y Niang. Fue el delantero del Torino protagonizó la gran avivada de esta fecha, ingresando al campo de juego sigilosamente tras ser atendido a un costado y sorprendiendo a la defensa polaca, que no contaba con su presencia cerca del área en un momento de tranquilidad y control.