La Selección Argentina de Lionel Scaloni sabe que no llega como candidata a la Copa América 2019 que se realizará en Brasil. Es cierto que el cuadro albiceleste viene de dos subcampeonatos consecutivos en el máximo torneo continental a nivel de selecciones, pero el papelón del Mundial de Rusia 2018 y las tibias señales de mejora futbolística de la mano de su nuevo entrenador son dos fuertes razones para dejar al equipo argentino fuera del lote de los candidatos al título. Si esto termina siendo positivo o negativo se verá en el futuro, pero lo cierto es que en el Estadio del Bicentenario de San Juan, el seleccionado mayor tuvo su despedida oficial con una goleada por 5-1 ante una floja Nicaragua que no fue mucho más que voluntad, esfuerzo y errores defensivos al por mayor.

Aun conociendo las masivas carencias de su contrincante, Scaloni puso en cancha lo que en un 90% será el equipo que debute ante Colombia el próximo sábado 15 de junio a las siete de la tarde: Franco Armani; Renzo Saravia, Juan Foyth, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Giovani Lo Celso, Guido Rodríguez, Leandro Paredes; Lionel Messi, Sergio Agüero y Matías Suárez. No es justo medir la eficacia de la idea de juego a utilizarse en la Copa América por un partido sin trascendencia ni resistencia ante un rival menor, pero varias cuestiones quedaron listas para ser analizadas.

Por lo que pudo verse durante la primera hora del partido, lo táctico está bastante más claro que hace unos meses. La Argentina saltó a la cancha con un 4-3-3 flexible (capaz de pasar a ser un 4-2-3-1/4-4-2 en el retroceso y un 3-4-1-2/3-4-3 en ataque) creado para darle a Messi tanto libertad de movimientos –ofició de extremo, enlace y mediapunta según mandase la ocasión– como dos socios de buen pie a sus espaldas para poder realizar transiciones con mucha velocidad y evitarle la engorrosa tarea de retroceder muchos metros a iniciar los ataques.

Lo estratégico también pareció estar mucho más definido: en la zona defensiva, los dos centrales jugaron adelantados, Acuña recorrió la banda izquierda incesantemente, Saravia por momentos se sumó como exterior derecho y también funcionó como un tercer central; en la zona media, Guido Rodríguez ofició de mediocentro clásico, Paredes lo acompañó en el doble pivote como salida limpia y contención a la vez y un versátil Lo Celso hizo las veces de enlace e interior adelantado; y la zona de ataque quedó configurada para que el número diez jugase suelto y con dos delanteros veloces y potentes como Agüero y Suárez (también mediapunta y extremo izquierdo, respectivamente) que se mostraron en constante movimiento hacia adentro y hacia los costados durante todo el tiempo que pasaron en la cancha.

Como ya mencionamos, el 5-1 (Lionel Messi y Lautaro Martínez marcaron por duplicado cada uno y Roberto Pereyra selló la goleada) con el que la Argentina se impuso ante Nicaragua es anecdótico, pero el encuentro dejó varias cuestiones que merecen ser destacadas:

  • La innegociable vocación ofensiva del equipo, una que comienza con dos centrales de buen pie que se paran varios metros dentro del campo rival y que inician todos los avances desde el fondo con la pelota en los pies. Cabe remarcar que Foyth tiene mucha técnica y conoce a la perfección este tipo de juego, por lo que releva a la perfección a Otamendi cuando este necesita descansar un poco en medio de tanto ida y vuelta.
  • Saravia es un todo-terreno que puede funcionar hasta como central e interior de ser necesario, pero que encuentra su hábitat en el punto medio. No es un lateral/volante de tanto recorrido como Acuña –eso queda en manos del jugador del Sporting de Lisboa– pero puede crear una defensa de tres hombres sin ningún problema.
  • La química entre Lo Celso y Messi se mostró aceitada, pues el volante creativo del Betis encontró siempre al mejor jugador del mundo con pelotas punzantes y precisas a espaldas de los centrales y también se mostró como opción de pase por la banda cuando Messi lideró los ataques desde la zona de tres cuartos.
  • Guido Rodríguez fue clave posicionalmente tanto en defensa (siempre se posicionó acertadamente como líbero) como en ataque, cubriéndole las espaldas a los dos volantes interiores para que puedan asociarse con los delanteros libremente sin la responsabilidad de retomar sus marcas de forma inmediata. Su presencia también le dio un poco de aire a Paredes, que se colocó a su lado y obtuvo mayor panorama para hacer circular la pelota que con un 4-3-3 tradicional.
  • Agüero y Suárez exhibieron un muy buen estado físico y una sintonía total tanto entre sí como con Messi y Lo Celso. Se movieron libremente por todo el frente del ataque, no permitieron que el rival los tomase como referencia fija en el área y crearon todos los espacios necesarios para que el capitán argentino rompa de la banda hacia el centro.
  • El equipo mostró variantes y siempre intentó asociarse en uno o dos toques, algo que es muy necesario cuando los espacios brillan por su ausencia. Los desmarques fueron eficientes, los relevos por parte de los centrales y laterales ayudaron en los breves lapsos de presión nicaragüense sobre el mediocampo y las transiciones fueron muy veloces.
  • Lautaro Martínez ingresó a pura potencia, revolucionó el ataque y convirtió dos muy buenos goles. Roberto Pereyra y Rodrigo De Paul (se lució con su pegada y su visión) le dieron al equipo la posibilidad de conformar un 3-4-1-2 con ambos bien abiertos por la banda, pudiendo Lo Celso desempeñarse por algunos minutos también como enlace clásico. Ramiro Funes Mori en la primera pelota que tuvo ganó en las alturas y habilitó a Martínez para que convierta, por lo que se puede decir que su regreso fue montado sobre su mayor virtud. Paulo Dybala se movió con agilidad cerca del arco rival y no desentonó, pero tendrá que hacer mucho para recuperar el lugar y el nivel perdidos luego de una temporada para el olvido en la Juventus.

No es poco lo positivo que tiene para anotar Lionel Scaloni, pero la realidad del cuadro nacional se verá contra una Colombia que llega también en medio de un recambio generacional y que busca darle continuidad al muy buen trabajo realizado por José Néstor Pekerman en los últimos años. La mayoría de los que salieron al campo de juego en San Juan serán parte del primer examen fuerte de un ciclo que tiene un ojo puesto en Qatar 2022 y que, al mismo tiempo, debe dejar una buena imagen en Brasil para asegurar su continuidad.