La vuelta de Lionel Messi no fue motivación suficiente para la Selección Argentina, que cayó sin atenuantes 3-1 ante Venezuela, en el Wanda Metropolitano de Madrid, en uno de los amistosos previos a la Copa América.

Decepcionante. Así se podría calificar el rendimiento del combinado nacional. Nada funcionó en el primer tiempo, sobre todo de mitad de cancha hacía atrás. En defensa dejó increíbles huecos, producto de la línea de tres, que la Vinotinto aprovechó muy bien. Apenas cinco minutos iban cuando Rondón capturó un buen pase de Rosales y superó a Armani para el 1-0. Antes del descanso, llegó el segundo tras otro quedo insólito. Los venezolanos jugaron rápido a la salida de un tiro libre y Jhon Murillo aprovechó con un remate inapelable al segundo palo.

Ofensivamente, apenas algo mejor, pero sin ser lo apabullante que se puede esperar. Messi encabezó un par de ataques que dejaron a Lautaro Martínez de cara al gol, pero el hombre de Inter no pudo plasmarlo en la red.

En el complemento, Scaloni movió piezas (afuera la línea de tres, un recurso poco útil) y Argentina logró el descuento en una contra que manejaron la Pulga y Lo Celso, que finalizó, ahora si, con una buena definición de Lautaro.

Al ratito, como para completar una noche negra, Foyth le hizo un penal burdo a Josef Martínez, que el propio delantero cambió por gol. Iban 30 minutos y ya no quedó tiempo para una remontada que se presumía muy difícil de todas formas. Así, Venezuela venció por segunda vez a la Selección en 24 partidos (nunca le hizo tres goles) y Argentina quedó preso de un rendimiento que es todo un llamado de atención a futuro.