Hay muchas dudas, muchísimas, pero solo una certeza. Sin Lionel Messi, la Selección Argentina es una del montón. Porque aun no aprendió sin jugar sin La Pulga, porque se arrastra en la cancha, porque no da garantías en ningún sector, porque… Y así sigue la historia. Paraguay hizo bien sus deberes y derrotó al equipo de Bauza 1-0 en Córdoba.

Y ganó muy bien el seleccionado de Francisco Arce. Por la simple idea de que siempre asumió su rol y supo a qué jugar. IDEA. Es lo que falta en Argentina. Porque hoy quedó demostrado en demasía que no hay plan B si falta Messi. Porque el técnico equivoca los caminos, apelando a jugadores que ya no dan la talla para jugar en la Selección. Se los sostiene por el nombre. Paraguay golpeó de entrada (rápido contragolpe iniciado con Romero y definido por Derlis González) y Argentina jamás mostró reacción a ese gol en contra. Lo de la Selección en el PT fue decepcionante. Nunca encontró los caminos para atacar a Paraguay. Los guaraníes hicieron las cosas simples: gol y a esperar.

En el arranque del complemento, una situación clara para cambiar el desarrollo del partido. Mano de Da Silva, penal para Argentina. Agüero y la chance de empatar que se perdió en los guantes de Villar. ¿Displicente? Quizás. Y ese baldazo fue suficiente. La ofensiva nunca dejó la sensación de modificar la historia. Ni el mismo Kun, ni Higuaín (de pésimo partido), ni Di María, ni Dybala después. Las soluciones brillaron por su ausencia. En la cancha y fuera de ella.

Paraguay, siempre sabiéndose superior, hizo su juego. Pero tuvo convicción. Y a eso se aferró, con sus armas. Y así lo ganó. Para Argentina llegará el momento de poner las barbas en remojo y tomar decisiones importantes. Tener muñeca. Porque si bien la clasificación a Rusia no corre riesgo, se viene Brasil. Y no se pueden dar más ventajas.

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