Ambas selecciones mostraron un esquema similar, pero muy diferente al mismo tiempo. La selección sudamericana empleó un 4-3-1-2 con el mediocampo como epicentro de la victoria, formando un rombo entre Vecino más Nández como interiores con Torreira de volante tapón y Bentancour siendo el más adelantado de los cuatro. Dos centrales naturales como Godín y Giménez, Cáceres como lateral derecho, un volante de ida y vuelta ocupando la posición de lateral izquierdo, allí es donde se vió lo más endeble de los charrúas hablando específicamente del tema defensivo, ya que como Laxat piensa más en atacar que en defender -no por negligencia sino por acostumbramiento de años cumpliendo esa función- fue donde más atacó Portugal.

Atento a ello estuvieron Vecino junto a Giménez, para contrarrestar el ataque del rival doblegando y hasta triplicando la ocupación de espacios en ese sector.

Torreira es un futbolista muy atlético, basta con remarcar que quedaban dos minutos para cumplir los cuatro de adición de la segunda mitad y el por ahora profesional de la Sampdoria seguía corriendo y luchando como a los quince del primer tiempo, pero también es inteligente para ocupar espacios y posee gran calidad con la pelota en los pies siendo de mucha utilidad cuando el equipo elige hacer posición de la misma y no enviarla larga para que los delanteros se arreglen. Nández también demostró estar preparado para correr más que jugar, siendo la mano derecha del volante tapón a la hora del despliegue físico con la clara intención de liberar a Bentancur para que se dedique a unificar las líneas defensivas con las de ataque.

Los dirigidos por Tabárez tienen automatizado el concepto de recuperar y buscar a los delanteros para que se ocupen de los aspectos ofensivos. Es que Suárez y Cavani se entienden a la perfección, sumado al sacrificio que demuestran dentro del rectángulo verde, hacen de cada jugada una situación de riesgo para el rival. Ejemplo claro de lo mencionado es el primer gol del partido en el que la pelota es sacada desde la zona defensiva con Bentancur triangulando con Nández y habilitando a Cavani por el sector derecho de la mitad de la cancha, que recibe y automáticamente busca a su compañero de ataque que estaba del otro lado del campo de juego pero más cerca del arco rival. El jugador del partido se la cedió a Suárez, quien instantáneamente enfiló hacia el área para recibir el envío de su colega y conectar con alguna parte de su cara para estampar el 1-0. Eso que parece tan simple de explicar es la fórmula que emplea el primer campeón del mundo en la actualidad, que le valió la obtención de victorias en todos los partidos de esta edición del torneo más importante.

Portugal, en cambio, también empleó una línea de cuatro defensores, con dos centrales netos como Fonte y Pepe, siendo Ricardo un lateral neto y Raphael Guerreiro como defensor izquierdo. La diferencia entre ambas selecciones es el rol y la ubicación que cumplieron los cuatro volantes, ya que Bernardo Silva siendo zurdo arrancó por el sector derecho y Joao Mario -diestro- por el izquierdo, dos futbolistas con ADN más ofensivo y perfil cambiado, para poder recibir el balón de espaldas a la línea del lateral para quedar con el campo de juego de frente y con la pierna hábil lista para desenfundar.

Carvallo fue el mediocentro defensivo mientras que a la falta de un cerebro como Moutinho, fue Adrien Silva quien ocupó ese rol. Si bien posee características similares al habitual titular, no pudo hacerse del control de la número cinco para generar jugadas asociadas. Debido a esto, los ataques de la selección europea se enfocaban más por lo laterales que por la zona central, esto provocó que los centros sean casi la única forma de abastecer a los delanteros.

Guedes tiene alma de extremo con un futuro prometedor, pero en este Portugal tuvo que sacrificarse luchando con los centrales rivales para que Cristiano Ronaldo se luzca. El jugador del Real Madrid retrocedía unos metros para no ser absorbido por los defensas rivales para tratar de jugar a las espaldas de Torreira y Nández, con la intención de recibir la pelota y poder girar solo para atacar con espacios el arco rival, pero pocas veces lo logró ya que los dos futbolistas uruguayos estuvieron muy atentos a este aspecto. De hecho, el gol del empate llega a través de una jugada de pelota parada, demostrando la falta de generación de jugadas colectivas en zonas ofensivas por parte del cuadro portugués.

Ambas selecciones se sienten más cómodas sin el balón que con él, pero Uruguay tomó las riendas del asunto, pisó fuerte y convirtió el primer gol. A partir de ahí se jugó el partido que los charrúas querían pero no lo que preferían los europeos. Cuando el asunto se igualó, los celestes volvieron a la carga y consiguieron rápidamente la ventaja, resignando así nuevamente la tenencia de la pelota.

Portugal depende mucho de la magia del súper humano, pero como toda persona por más increíble que sea puede tener un día de menor lucidez como pasó en esta jornada. Ronaldo no pudo salvar a su equipo y sus compañeros no lograron rescatarlo a él. Mientras que la selección que pasó a cuartos posee dos futbolistas excepcionales que en jerarquía individual son menores que la figura del Madrid, pero que combinados equiparan las cuestiones y siendo dos, cuando uno no está fino, el otro se encarga del asunto. En este caso Cavani con dos golazos.