Un 23 de julio, pero hace 52 años, en el mítico estadio de Wembley que estallaba de gente, se enfrentaba el local frente al seleccionado albiceleste. La cancha se inclinaba para el lado inglés y a los 35 minutos del primer tiempo, cuando el capitán argentino Antonio Ubaldo Rattín, le pidió explicaciones al árbitro Rudolf Kreitlein, este lo interpretó como un insulto y haciendo un gesto anguloso (todavía no se implementaban las tarjetas) lo expulsó del campo de juego.

El equipo argentino se abalanzó sobre el juez, no se podía justificar el por qué. Rattín protestó y resignado se dirigió al vestuario, pero previamente se tomó su tiempo para sentarse cinco minutos en la alfombra roja que unía el campo de juego con el palco de la Reina Isabel II. Luego, bajo una lluvia de bocaditos de chocolate lanzados desde la tribuna, estrujó el banderín con la bandera inglesa situado en el arco. Al grito de “Animals” por parte de los simpatizantes ingleses, el capitán dejó la cancha.

“Yo veía que cobraba todo a favor de Inglaterra: córners, foules… Ante eso le muestro el brazalete de capitán y durante varios minutos le pido un intérprete para pedirle explicaciones y me expulsa. No lo podía creer. Me quedé parado en el medio del campo y mis compañeros me rodearon para que no me echen… Entró el vicepresidente de la FIFA y varios dirigentes más. Y no tuve otra que irme al vestuario”, contaría Rattín varios años después.

El partido continuó y a falta de diez minutos para el final, Geoffrey Hurst impactó la pelota con su cabeza dejando sin chances al arquero Roma. Fue el final de Argentina en aquel Mundial en tierras británicas. Tras el pitazo que culminó el partido, los jugadores enfurecidos se fueron a la carga del alemán que tanto les había complicado el juego. Pero ya estaba todo dado, y dos partidos después Inglaterra levantaría su primera Copa del Mundo en el patio de su casa.

Aquel encuentro marcó dos hitos. Por un lado, el nacimiento de un clásico entre ambos equipos, a pesar del océano que los separaba; se olvidó la cordialidad y cada enfrentamiento a partir de ahí se tomó con suma importancia. Por otro, debido a la expulsión poco clara y escandalosa, a partir de la próxima cita mundialista (México 1970) se comenzaron a implementar las tarjetas amarilla y roja.

Por Camila Pons.