Se celebra el resultado por el rival y la forma de conseguirlo, sobre todo en el primer tiempo. Pese a que en el complemento el rendimiento decayó, algo que será para corregir, Argentina derrotó 1-0 a Brasil, en Melbourne, en el inicio de la era Sampaoli.

Mostró una sana intención la Selección en el arranque, con presión alta sobre la última línea brasileña y en defensa jugando corto y al pie. Prohibido revolear la pelota, fue un comienzo auspicioso. Pero después de 15, Brasil emparejó. Con mucho toque en el eje central, con Willian explotando la espalda de Gómez y con un picante Gabriel Jesús, encontró asociaciones en donde pudo lastimar a Romero.

Lo mejor de Argentina fue Di María: a través de su zurda nacieron las dos mejores situaciones de la albiceleste antes del gol, un remate al palo y una volea que tapó bien Weverton. Poco de Higuaín, Dybala en cuentagotas y pinceladas de Messi para redondear el ataque argentino.

El gritó llegó a los 44. Centro desde la izquierda, cabezazo de Otamendi al poste y Mercado capturó el rebote para poner el 1-0.

El complemento dio otra cara, algo más negativa. Sampaoli cambió nombres y el rendimiento no fue el mismo. Brasil fue con todo y pudo empatar el encuentro en un par de acciones. Finalmente, Argentina se dio el lujo de vencer a su acérrimo rival, sabiendo que hay material para ilusionar como así también cosas para corregir.