A falta de menos de dos meses para que arranque el mundial, Ariel Garcé se enteró de que iba a integrar el plantel de la Selección Argentina que disputaría el Mundial de Sudáfrica 2010. Todo gracias a una arenga que realizó en el encuentro amistoso el 6 de mayo de 2010 ante Haití.

“Cuando me convocó, no pensaba ir. Sabía que esos partidos ya estaban, era el final del proceso. Era en Cutral Có, con mucho frío, un miércoles, entonces le comenté a mi hermano que no iba. Ahí él me dijo que vaya. Que lo haga por mamá y papá, que ellos me querían ver. Además que era raro decirle que no a la Selección. Me hizo cambiar de opinión”, comentó el Chino ante los micrófonos de Pasión Monumental.

El por ese entonces experimentado lateral que ya naufragaba por las tristes aguas que desembocan en el retiro de un profesional, no era el único hombre experimentado. También estaban futbolistas de la talla de Ariel Ortega y Martín Palermo -también participó del Mundial-, quienes dieron la charla motivacional.

Pero según Garcé, en un momento todos se quedaron en silencio y fue ahí cuando el ex Colón y River -entre otros- tomó la palabra: “si en ese momento era el Mundial, la Selección éramos nosotros. Me salió algo que estuvo bueno y ahí salimos a la cancha”. Esa noche la Selección compuesta por jugadores del ámbito local goleo 4 a 0 y a Diego le encantó la arenga.

“Al otro día me llamó el profesor y me dijo ‘no te bajes, Diego está ahí, en duda, le gustó mucho lo que dijiste”. Así fue como el Chino se ganó su lugar en el Mundial, con sólo dos partidos en la Selección. “Diego soñó a Garcé levantando la copa”, fue el mito que se comenzó a expandir por toda la región cuando se oficializó la lista para el Mundial. Ahora, se supo la verdad.