La espina quedó clavada tras las dos finales perdidas y la sed de revancha se hace inaguantable para esta generación que estuvo a tan solo un paso de quedarse con sendos títulos. Como todo referente, Javier Mascherano volvió a hablar sobre el presente que atraviesan y no gambeteó ninguna consulta. “Estamos bien. Lástima lo de Lucas (Biglia) que fue un contratiempo. Después, lo bueno es que hay jugadores que terminaron en buen nivel la temporada y eso te da cierta seguridad”, indicó.

La figurita difícil se llama Lionel Messi, el cual no podrá estar por la lesión intercostal que aún lo aleja de las canchas. De todas maneras, el mediocampista fue certero respecto a la salud de su compañero. “Leo está bien y tiene ganas de jugar. También el tema de ir a Barcelona le ha quitado varios días de entrenamiento. Pueden cambiar dos o tres nombres pero dentro de todo hay una base y al final es eso el conocimiento. Lo más complicado fue volver a rearmar, algo lógico después de un cambio generacional, hasta que la gente nueva se inserta. Con el conocimiento empezás a jugar partidos y hay un mejor entendimiento”, aseguró en diálogo con Olé.

Pese al esfuerzo del rosarino, su ausencia contra Chile es una realidad pero hay factores que también imposibilitaron su estadía en el once inicial. “Es que llegó hace poco, con la diferencia horaria y va a jugar cuando esté bien. Pero para que no juegue tiene que estar muy mal y con mucho dolor. Si no, a Leo es muy difícil sacarlo de un partido. Está acostumbrado a soportar bastante el dolor”, soltó el ex Liverpool.

El equipo en general ha mostrado una versión acorde a las exigencias y eso es algo que se siente en el seno del plantel Albiceleste. “Creo que en los últimos cinco o seis meses hemos dado un salto de calidad en el juego, mejoramos bastante. Después de la Copa América de Chile, nos costó volver a arrancar no solamente en lo futbolístico sino también en lo mental. Se vio contra Ecuador, contra Paraguay, pero a partir de Brasil, incluso con grandes ausencias, el equipo empezó a levantar y eso fue un buen punto de partida. Tuvimos que convivir con no tener jugadores importantes para el equipo”, recordó.

El desquite que significa esta nueva edición de la Copa América tiene a los distintos protagonistas transitando los días a su manera. “Cada uno lo vive diferente. Los más chicos con mucha ilusión, los que llevamos más tiempo sabemos que es una de las últimas oportunidades, no va a haber muchas más. Si se nos escapa o no, lo veremos en el transcurso del torneo. Antes de que empiece ya nos planteamos un objetivo que es ser campeón. Ya ni siquiera alcanza con llegar a la final. Llegar a la final y perder ya no sirve. A este equipo ya no le alcanza con llegar a la final. Hay que dar un paso más, está claro. Y no es sólo interiormente, es lo que se espera puertas para afuera”, explicó.

El broche de oro sería un título para coronar tanto trabajo realizado ante el impedimento de quedarse en la puerta de la gloria. Para el mediocampista surgido en River, no queda otra. “Todo el mundo más o menos ya sabe cómo jugamos: tratamos de ser protagonistas, recuperar rápido, ser superiores al rival en el resultado y también en el juego. Está claro que todo esto se redondea con un título. Si no obtenés un título, es muy difícil darle un cierre o un final a todo esto. Cuando llegás a esta edad lo que más querés obviamente es ganar y tratar de dejar tu marca, pero siempre disfrutándolo. La Selección te hace vivir momentos únicos e irrepetibles que no se pueden comparar con nada, es todo muy intenso, va todo muy rápido”, analizó profundamente.

El jugador del Barcelona disputará su quinta Copa América consecutiva pero no cree que sea tiempo de tener en cuenta esa estadística. “No sé si es bueno o malo, je. El camino ha sido espectacular. No soy de analizar lo que me ha tocado vivir ni me quiero parar en eso. Siento que tengo tiempo para seguir logrando cosas y en algún momento llegará el tiempo de hacer el balance. Es indudable que lo que me ha tocado vivir es espectacular, nunca me lo imaginé. Al tener las experiencias de las otras copas y los campeonatos que jugué con la Selección cada vez lo voy disfrutando más. Ahora sabés lo complejo que es estar acá, le das mucho más valor y muchas veces te arrepentís de, en otros momentos, no haberlo vivido a pleno por estar con la cabeza en otra cosa”, manifestó.

Muchos lo imaginan en Rusia 2018 pero él prefiere ponerle paños fríos a la situación y vivir día a día. “No hay mucha más proyección que eso. Mi norte es esta Copa América y después tengo el Mundial. Tras eso creo que habrá que darle un final a toda esta historia. Tampoco quiero cometer el error de pensar el Mundial sin ir viviendo el día a día. Soy muy precavido con las cosas, trato de mantenerme siempre alerta con lo que pueda pasar porque es mi manera de ser y de gestionar mi carrera. No es que tengo como objetivo Rusia y ahí ya le doy un cierre. Sé que la Selección también es el día a día en tu club, gracias a Dios estoy en uno que me permite competir al máximo nivel no solamente los fines de semana sino en el día a día con mis compañeros para ganarme un lugar. Y eso es un plus para seguir acá”, expuso con tranquilidad.

En cuanto a su futuro en España, mantuvo los pies sobre la tierra y elogió el cálido ambiente en el que se desempeña. “Tengo contrato. Lo mismo que dijo el Director Deportivo, hemos hablado desde enero para acá, no solamente de lo profesional sino de lo personal, de muchas cosas que me han pasado. Con toda la gente me une una gran relación. Saben cuál es mi opinión y qué es lo que pienso. Y se los he hecho saber. Siempre me han tratado muy bien, no tengo ninguna queja, pero siempre hay situaciones en el medio, no por culpa de ellos ni mía, que hacen que te replantees ciertas cosas. Pero no voy a hacer nada que enturbie mi relación con el Barcelona, que siempre ha sido muy buena: el día que deje el club no quiero irme con un mal sabor en la boca”, cerró.