En la única pista donde no conocía la victoria, simplemente por la ausencia del trazado en la máxima categoría, Lewis Hamilton se impuso en Paul Ricard para volver a tomar el mando en el Mundial. Fue el tercer éxito del año y la 65° en su historial.

Buena parte del triunfo de Hamilton se justificó con el desenlace de la primera curva, cuando sus perseguidores, el finlandés Valtteri Bottas y el alemán Sebastian Vettel, se tocaron y quedaron relegados al fondo de la grilla. Desde la pole el tricampeón británico salió indemne y se dedicó a sacarle el jugo al nuevo motor que presentó Mercedes en Le Castellet.

La contracara fue el hombre de Ferrari, que pese a su gran remontada, la merma del neumático calzado en el primer giro lo obligó a una nueva detención que echó por tierra sus últimas chances. No obstante el coche de Maranello demostró estar a la altura de la mano del podio firmado por su compañero Kimi Raikkonen.

El holandés Max Verstappen confirmó el aplomo visto en las recientes carreras y firmó un segundo lugar valioso para Red Bull, lejos de cualquier polémica. Incluso podría haber luchado por el 1 de no ser por el virtual safety car con el que concluyó la carrera. Mientras tanto el australiano Daniel Ricciardo fue cuarto.

La quinta colocación quedó en manos de Vettel, para rescatar al menos algunas unidades y quedar 14 puntos por detrás de Hamilton. Kevin Magnussen rescató el sexto lugar para Haas, dejando a Bottas a sus espaldas. El top ten se completó con los Renault del español Carlos Sainz y el alemán Nico Hulkenberg, y el monegasco Charles Leclerc (Sauber), en otra gran producción del joven piloto.

La próxima semana el Mundial seguirá su curso en Austria, continuando la gira europea de la temporada antes del receso que tendrá lugar luego de Silverstone. La disputa seguirá reñida a lo que puedan hacer Hamilton y Vettel: hoy fue el británico quien impuso sus credenciales.